LA ACEPTACIÓN: UN CAMINO HACIA NUESTRO BIENESTAR EMOCIONAL Y MENTAL

06-01-2017

Uno de los problemas en el que nos vemos involucrados las personas con cierta frecuencia es el rechazo o evitación de los sucesos dolorosos de la vida e incluso a veces el rechazo a nosotros mismos, el  no aceptarnos tal como somos. La negación o no aceptación de lo que nos ocurre o nos ha ocurrido y/o de quienes somos o cómo nos comportamos sólo nos pueden causar sufrimiento, dolor y frustración.

La sucesos y situaciones que nos producen dolor emocional forman parte la vida, somos seres emocionales y por ello somos susceptibles de experimentar dolor emocional y sufrimiento como también experimentamos de forma natural la alegría y la felicidad. El dolor emocional nos ofrece una oportunidad y posibilidad de aprender de él una lección valiosa, que  nos puede permitir fortalecernos en el ejercicio de vivir de forma más plena y consciente.

La aceptación del dolor emocional en nuestra vida es una condición necesaria para poder tener una buena salud mental, dicho de otro modo, el dolor emocional debe tener su propio espacio y dejarlo marchar en el momento que de forma natural corresponda. Cuando lo hemos experimentado nos puede reforzar y hacer más fuertes,  ya que nos permite tener una perspectiva de lo sucedido pudiendo adquirir así un aprendizaje más valioso.

La negación o rechazo a nosotros mismos, la no aceptación de ciertas cualidades negativas de nuestra forma de ser, de nuestro cuerpo, lo que somos o el esfuerzo que realizamos  por ser otras personas diferentes a cómo somos o creemos que debemos ser para gustar a otras personas, está en la base de mucho sufrimiento, frustraciones y trastornos emocionales, por ello es de vital importancia no olvidar el amor a uno mismo y la aceptación incondicional que nos merecemos como personas, con nuestros defectos y virtudes. Es a partir de esta aceptación incondicional y del reconocimiento de las cualidades negativas que queramos cambiar desde donde podemos pasar a la acción y realizar los cambios que nos ayuden en nuestro desarrollo personal y/o profesional.

La aceptación es una cualidad que bien utilizada nos es muy útil en la vida, aceptar las situaciones o sucesos desagradables con los que nos tenemos que enfrentar en la vida es una práctica saludable que puede contribuir a nuestro bienestar, ya que una vez aceptada dicha situación o suceso, podemos hacer básicamente dos cosas, una es hacer algo para cambiarla, es decir pasar a la acción para intentar cambiarla en ese momento o bien más adelante  y la otra es simplemente aceptarla, ya que no la podemos cambiar o la solución no está en nuestras manos, de nada nos sirve el estar rumiando sobre lo que nos ha pasado y lo desgraciados que somos o la mala suerte que tenemos, eso realmente si lo pensamos no nos sirve de nada y además nos hace sentir mal, mejor aceptarlo y seguir adelante con las cosas importantes de nuestra vida, con nuestros valores.

Cuando optamos por la aceptación de las situaciones o sucesos que nos acontecen podemos responsabilizarnos y adoptar una actitud constructiva y positiva para solucionar lo que esté dentro de nuestro ámbito de actuación, por el contrario cuando optamos por la resignación, nos lamentamos, adoptamos el papel de víctimas y a veces resolvemos las situaciones desde el resentimiento, un sentimiento que no nos ayuda a construir nada bueno.

Por último hay que recordar que los hechos que han sucedido no los podemos cambiar, por más desagradables que sean, aunque si que podemos cambiar la interpretación que hacemos de ellos. Si no sentimos malestar seguramente habremos hecho una interpretación correcta, ya que habremos comprendido bien dichos hechos y los habremos aceptado, por el contrario si sentimos malestar o sufrimiento es probable que la interpretación esté guiada desde la resignación.

Cierro este artículo con la  plegaria de la Serenidad de Reinhold Niebuhr, ya que en mi opinión sintetiza bastante bien parte de la esencia de la aceptación.

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.

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LOS VALORES Y SU CONTRIBUCIÓN EN NUESTRO BIENESTAR

20-11-2016

Para los seres humanos siempre han existido asuntos más importantes que otros, por este motivo, valoramos a las personas, actividades, ideas u objetos, según el significado que tienen para nuestra vida, lo que realmente consideramos que es importante para nosotros.

Sin embargo, el criterio con el que atribuimos valor a esos aspectos comentados varían de una persona a otra, cambian a lo largo de la historia y evolución de cada persona, y al final depende de lo que para ella sea importante.

La utilidad y funcionalidad de los valores en nuestra vida es fundamental ya que son un guía para nuestro comportamiento diario, son esenciales en nuestra identidad y se ponen de manifiesto sobre todo, como en casi todos los aspectos de nuestra vida, en nuestros actos, en nuestro comportamiento en el día a día y en los distintos ámbitos de la vida.

Los valores son como una brújula que nos orientan y nos ayuda a comportarnos de forma consistente y coherente con lo pensamos y sentimos en las distintas situaciones en que nos vemos involucrados.

Los valores nos hacen apreciar las cosas buenas de la vida, aquellas cosas que merecen y son dignas de nuestra atención y deseo. Los valores dignifican y acompañan la existencia humana, por eso es fundamental la educación en valores y éstos tienen que ser inculcados desde la infancia.

Por todo lo dicho, los valores son parte esencial de nuestra identidad y el actuar de forma coherente a ellos nos hace sentirnos bien, contribuyen a nuestro bienestar. Por el contrario cuando nos comportamos contraveniendo lo que de ellos se deriva, de forma consciente o inconsciente, nos hace sufrir y nos puede pasar factura en forma de distintos trastornos emocionales o con conductas desadaptativas que nos pueden complicar la vida.

Por todo ello es esencial ser auténticos y fieles a nosotros mismos, comportándonos de forma coherente y consistente con nuestros valores, de forma tal que nuestro comportamiento este alineado con nuestros pensamientos y sentimientos. A continuación detallo los que para mí son algunos de los valores que considero esenciales y que contribuyen a nuestro bienestar aunque evidentemente no agotan todos los valores posibles, ya éstos pueden variar de una persona a otra, ni distingo entre valores morales, valores personales, valores socioculturales, etc.

  • La honestidad,  constituye una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con sinceridad y coherencia, respetando los valores de la justicia y la verdad, es un valor humano que significa que una persona que la tenga no sólo se respeta a sí misma sino también al resto de sus semejantes.
  • La responsabilidad, la palabra responsabilidad proviene del latín responsum, que es una forma de ser considerado sujeto de una deuda u obligación. Es un valor arraigado en la vida personal, que conlleva la capacidad y madurez suficiente para responder ante nuestros actos asumiendo sus consecuencias, respetando las normas y deberes que se deben cumplir porque libremente se quiere y no porque son impuestos. Lo contrario serían las excusas, la falta de compromiso y el eludir las obligaciones.
  • La bondad, es la cualidad de bueno, un adjetivo que hace referencia a lo útil, agradable, apetecible, gustoso o divertido. Una persona con bondad, por lo tanto, tiene una inclinación natural a hacer el bien. En este sentido se considera que una persona tiene la cualidad de la bondad cuando siempre se mantiene dispuesta a ayudar a quien lo necesita, cuando se muestra compasiva con las personas que se encuentran sufriendo por distintas circunstancias y también cuando mantiene una actitud amable y generosa hacia los demás.
  • La humildad, es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento. El término proviene del vocablo latino humilitas. Podría decirse que la humildad es la ausencia de soberbia. Sin humildad las personas se vuelven orgullosas. El orgullo lleva a la envidia o a los celos debido a la creencia de que los otros no deben tener más que tú. La falta de humildad pone de manifiesto una falta de respeto hacia las personas con las que convives y esto afecta tus relaciones.
  • La generosidad, se refiere a la inclinación a dar y compartir con los demás. Se trata de una virtud y un valor positivo que puede asociarse al altruismo, la caridad y la filantropía. La persona generosa piensa en repartir aquello que tiene con otros menos afortunados. Su conducta se basa en reconocer las necesidades del prójimo y tratar de satisfacerlas en la medida de sus posibilidades.
  • El esfuerzo, se puede definir como la voluntad, la fuerza física o las ganas para lograr un fin que se persigue pese a las dificultades que se encuentran en el camino. Es un concepto opuesto a la resignación. Es un valor fundamental para conseguir nuestras metas y objetivos en la vida, sin esfuerzo, no hay logros, sin logros o con muy pocos logros nuestra autoeficacia  y autoestima se ven resentidas y afectadas de tal forma que pueden producir distintos trastornos psicológicos.
  • La perseverancia, es un valor que caracteriza a algunas personas para actuar de forma resuelta y que implica la constancia, la firmeza y la tesón en la consecución de algo, para conseguir una meta propuesta, como por ejemplo el graduarse en los estudios que haya escogido, formar una familia o en el logro de algún trabajo. Es decir, la perseverancia es aquello que uno se propone alcanzar y por el cual empleará los medios, las estrategias que sean necesarias para llegar a tal o cual fin.
  • La fuerza de la voluntad, es la facultad de decidir y ordenar la propia conducta y se expresa de forma consciente en el ser humano para realizar algo con intención de un resultado. Distintos estudios han demostrado que sea cual sea el dominio de nuestro comportamiento, los mecanismos de nuestra fuerza de voluntad mejoran considerablemente cuando nuestra motivación es intrínseca, es decir, que no depende de las circunstancias, es autónoma o independiente, en lugar de que sea extrínseca, es decir, cuando nos sentimos presionados o controlados por las circunstancias externas.
  • La tolerancia,  es uno de los valores humanos más respetados y  guarda relación con la aceptación de aquellas personas, situaciones o  cosas que se alejan de lo que cada persona posee o considera dentro de sus creencias.  La tolerancia se basa en el respeto hacia lo otro o lo que es diferente de lo propio, y puede manifestarse como un acto de indulgencia ante algo que no se quiere o no se puede impedir, o como el hecho de soportar o aguantar a alguien o algo.
  • La prudencia, es una valor que nos permite actuar de forma justa, adecuada y con moderación. También se pone de manifiesto cuando nos comunicamos con los demás mediante un lenguaje trasparente, literal, cauteloso y adecuado, así como comportándonos de forma respetuosa con los sentimiento, la vida y las libertades de las demás personas. Somos prudentes  cuando actuamos con precaución para evitar posibles daños a los demás o a uno mismo.
  • La solidaridad, es un valor fundamental que nos permite a los seres humanos tener un sentimiento de unidad basado en las metas o intereses comunes, es un comportamiento que nos permite ayudar a otras personas sin recibir nada a cambio. También nos comportamos con solidaridad cuando mantenemos una colaboración mutua con otras personas, compartiendo sentimientos que mantienen unidas a las personas en todo momento, especialmente cuando algunas de ellas viven experiencias difíciles de las que no les resulta fácil salir, como cuando se ven involucradas en catástrofes naturales y las peores, las que se podrían evitar, las guerras, que tanto dolor inútil producen.
  • La gratitud,  se manifiesta como un sentimiento, emoción o actitud de reconocimiento de un beneficio que se recibe o se recibirá, es decir como un sentimiento de aprecio y valoración por las acciones que otros hacen a favor nuestro. La gratitud es uno de los caminos que nos conduce a la felicidad y su práctica puede cambiar radicalmente nuestra vida porque nos permite adoptar una perspectiva diferente, más centrada en el aquí y ahora, focalizada en lo que tenemos, más que en lo que nos falta.
  • La resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, pero en psicología añadimos algo más al concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas, sino que también podemos salir fortalecidos de ellas. Una de las personas que mejor ejemplifican la resiliencia es Victor Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco que paso por varios campos de concentración nazis, perdió a  su esposa y padres en los campos de concentración.  En 1945 escribió El hombre en Busca de Sentido, donde describe la vida del prisionero de un campo de concentración desde la perspectiva de un psiquiatra. En esta obra expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre puede encontrar una razón para vivir.
  • La constancia, el valor de la constancia reside en seguir trabajando en lo mismo a pesar de los resultados, favorables o no. Es decir, la constancia significa continuar haciendo algo con empeño, sin altibajos, ni atracones, es decir entendida como la capacidad que tenemos para persistir y dar continuidad a aquellos comportamientos que nos conduzcan a las metas trazadas, bien sea en el área profesional, laboral o afectiva.
  • El amor, como valor es el único que considera la esencia del bien y del mal. El amor como valor es la fuerza para impulsarnos hacia cualquier cosa de bien. El amor es un intangible que nos da fuerza, paz, tranquilidad, alegría y por ende un bienestar en el ser humano. Aunque el amor se puede manifestar de distintas formas hay para mí uno que es superior a los demás y es el que se manifiesta como amor incondicional es decir aquel amor que el ser humano se entrega completamente sin esperar nada a cambio.
  • La compasión, es un valor fundamental que se manifiesta con un sentimiento producido por la percepción y comprensión del sufrimiento ajeno, y con el deseo de aliviar, mitigar o eliminar por completo tal sufrimiento. La compasión es un valor que nos hace más sensibles y más humanos frente a las dificultades y los problemas de los demás.
  • El respeto, como valor se manifiesta con el comportamiento que tenemos las personas teniendo en consideración a las otras y que actuamos teniendo en cuenta sus intereses, capacidades, preferencias, miedos o sentimientos. El respeto es un valor esencial  y una de las manifestaciones más importantes y primarias que los seres humanos pueden tener entre sí porque el mismo significa siempre valorar lo que al otro lo hace diferente a uno y tolerar esas diferencias lo cual facilita la convivencia en comunidad.

Estos son para mí algunos de los valores más importantes de la vida, sin olvidar que el valor primordial de todos ellos es el derecho a tener una vida digna, sin la cual la vida pierde mucho valor y es mucho más difícil disfrutar de nuestro breve pero maravilloso viaje por la vida.

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