LA PRÁCTICA DE LA ASERTIVIDAD MEJORA NUESTRO BIENESTAR

11-07-2017

En septiembre del año pasado escribí sobre la contribución de la asertividad en nuestro bienestar emocional, y baste recordar que esta importante habilidad social nos permite autoafirmarnos y defender nuestros derechos personales, de tal forma que podamos expresar nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, de forma adecuada, respetando al mismo tiempo las de los demás. Si nos expresamos y comportamos de esta forma, nuestras relaciones interpersonales mejoraran, nosotros nos sentiremos mejor con nosotros mismos, ya que seremos capaces de decir y hacer lo que realmente queremos, siendo coherentes con nosotros mismos y respetuosos con los demás.

Pero de nada nos sirve saber qué es la asertividad y para qué sirve si no la ponemos en práctica, por este motivo os voy a dejar los 10 derechos asertivos básicos, que según Manuel J. Smith, tenemos todas las personas:

1. El derecho a ser tu propio juez

Es el principal derecho asertivo, del que se derivan todos los demás. Significa que tienes derecho a tener tus propias opiniones y creencias; a evaluar tus sentimientos y tu conducta, y a aceptarlos como válidos si así te lo parecen, aunque a otros no les parezcan aceptables.

2. El derecho a elegir si nos hacemos o no responsables de los problemas de los demás.

Smith considera que si ignoramos nuestro derecho asertivo a no hacernos responsables de los problemas de otras personas, cuando así lo decidamos, los demás podrán manipularnos, presentándonos sus propios problemas como si fueran nuestros.

Una creencia irracional que nos impide ejercer este derecho es la de que no debemos decir o hacer nada que pueda herir los sentimientos de otras personas. Pero, aunque es preferible no herir a los demás y tratarlos con respecto y cortesía, es imposible y contraproducente pretender exigirte a ti mismo que nunca hieras a nadie.

Es más deseable pensar que tienes derecho a defender tus intereses y a expresar tus sentimientos, incluso si los demás se sienten ocasionalmente heridos. Lo contrario supondría mostrarte falso y negar a la otra persona la oportunidad de aprender.

Lo más racional es tratar de respetar nuestros intereses y los ajenos, buscando soluciones favorables para ambos siempre que sea posible. Pero, en ocasiones, es natural y razonable anteponer nuestras necesidades a la de los demás.

3. El derecho a elegir si queremos o no dar explicaciones.

Si te riges por tus propios juicios y valores, si eres tu propio juez, no tienes por qué sentirte obligado a dar explicaciones sobre tu comportamiento para que los demás decidan si es acertado, correcto o incorrecto, ni para intentar convencerlos de que no estás equivocado.

Por supuesto, los demás siempre tendrán la opción asertiva de decirte que no les gusta lo que haces. En ese caso, podrás optar por: no hacerles caso, buscar un acuerdo o negociación o respetar sus preferencias y modificar por completo tu comportamiento.

4. El derecho a cambiar de opinión.

Todas las personas podemos cambiar de opinión, ya que es algo natural que nuestras opiniones pueden cambiar, ya que la vida es cambiante y nuestros puntos de vista también lo son, por ello es un derecho irrenunciable.

5. Derecho a cometer errores.

El derecho asertivo a cometer errores, es algo tan humano, que sin ellos en muchas ocasiones no aprenderíamos. Este derecho asertivo implica que aunque nos podamos exigir no cometerlos, no nos vamos a culpabilizar por ello, sino que nos vamos a responsabilizar y aprender de ellos para no volver a cometerlos.

6. Derecho a decir “no lo sé”.

Dónde está escrito que tenemos que saberlo todo, es mejor preguntar con naturalidad cuando tengamos dudas,  no comprendamos algo o simplemente no sepamos nada, y decir no le sé, ya que no estamos obligados a tener respuestas para todo.

7. Derecho a no necesitar la aprobación del otro.

Este es uno de los derechos asertivos más importantes, que más satisfacción y plenitud nos puede dar. Aunque a todas las personas nos gusta agradar a los demás y nos gustaría caerles bien, es algo que resulta imposible de conseguir, de igual forma que a nosotros tampoco nos agrada y nos caen bien todas las personas. Condicionar nuestro comportamiento para que guste a los demás, es algo que puede estar en contra de nuestros valores y principios, y a no ser fieles con nosotros mismos.

8. Derecho a tomar decisiones ilógicas.

Este derecho conecta con el derecho a ser nuestro propio juez, por cuanto podemos tomar decisiones que los demás no puedan comprender o compartir, en contra de lo que la lógica pueda decir pero alineadas con nuestros valores y propio criterio; los demás también pueden ejercer su derecho asertivo a podernos manifestarnos no estar de acuerdo con las mismas.

9. Derecho a no comprender las expectativas ajenas.

Tenemos el derecho a no sentirnos obligados a adivinar lo que otros esperan o necesitan de nosotros. Saber interpretar las expectativas de los demás nos puede ser muy útil aunque es muy difícil descifrarlas, y por ello podemos cometer muchos errores.

10. El derecho a no ser perfecto.

Querer hacer las cosas lo mejor posible es positivo, no ocurre nada si no salen perfectas aunque es muy positivo tender hacia la excelencia siempre quedará un espacio para mejorar y progresar aunque no sea de forma totalmente perfecta.

Si somos capaces de ejercitar cada uno de estos derechos básicos, nos encontraremos mejor con nosotros mismos y viviremos de forma más satisfactoria y plena.

Referencias bibliográficas: Roca. E. Cómo mejorar tus habilidades sociales. ACDE Ediciones. 2007.

asertividad

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GANAR BIENESTAR GESTIONANDO MEJOR NUESTRO TIEMPO

29-04-2017

Llevo muchos años escuchando a muchas personas que les falta tiempo para hacer  esto o aquello, tanto en su vida profesional como en su vida privada, y en bastantes ocasiones no son pocas las tensiones que les produce una mala gestión del tiempo.

Cierto es que se ha escrito mucho sobre este tema, por lo que mi objetivo en este articulo no es otro que el de destilar algunas ideas importantes sobre la gestión del tiempo que espero puedan ser de utilidad, sin entrar en profundidad sobre el mismo ya que hay muchos libros que abordan esta temática.

La falta de tiempo o la sensación que tenemos de no llegar a todo lo que queremos hacer, puede causar estrés y ansiedad, trastornos que ya de por sí abundan en demasía en nuestra sociedad actual y cuyas consecuencias pueden afectar a nuestra salud física, mental y emocional. Por todo lo dicho me parece fundamental realizar una buena gestión del tiempo si queremos ganar en salud y bienestar.

Con el fin de poder realizar una óptima gestión del tiempo será fundamental distinguir entre las distintas tareas o actividades que desarrollemos o queramos desarrollar, sea en el terreno profesional, en el personal o en ambos. Si además lo que queremos es equilibrar y conciliar la vida profesional y personal, será fundamental realizar una óptima gestión del tiempo.

En primer lugar es importante distinguir entre diferentes tipos de tareas:

Tareas urgentes

  • Las tareas urgentes son en muchas ocasiones tareas imprevistas que no podemos controlar. La urgencia es una cualidad asociada al tiempo, que aumenta a medida que nos queda menos tiempo para hacerlas, como en función del volumen de las tareas a realizar. Ejemplos:
  • Entre dos tareas que requieran el mismo o parecido tiempo de realización, la que tenga fecha límite antes será la mas urgente.
  • Entre dos tareas que tengan la misma fecha límite, la más urgente será la que lleve más tiempo hacerla.
  • Una tarea sin fecha límite nunca será urgente.

Tareas importantes

  • Las tareas importantes normalmente las conocemos con antelación y son importante por sus consecuencias, sabemos que al dejarlas de hacer las consecuencias que sufrimos son graves, y éstas son un indicador de que son tareas importantes, La buena noticia es que son tareas que se pueden planificar a medio y largo plazo. La idea es que las tareas importantes no se conviertas en urgentes.

Tareas de bajo rendimiento  (rutinarias)

Son las tareas que realizamos normalmente todos los días que son repetitivas y rutinarias, y que en muchas ocasiones el tiempo que les dedicamos es muy superior al tiempo que les dedicaríamos si las tuviéramos bien identificadas

Tareas de alto rendimiento (relacionadas con nuestros objetivos)

Son las tareas que están conectadas con nuestras metas y objetivos profesionales o personales y es clave tenerlas identificadas y estimar el tiempo que necesitamos para poderlas realizar cada día, semana, etc. ya que de lo contrario las tareas rutinarias nos pueden robar el tiempo necesario para poderlas hacer o bien se conviertan en tareas importantes y urgentes por no haberlas identificado o planificado con antelación, lo cual puede generar más estrés, agotamiento, desmotivación, fracaso, etc.

Aprendamos a reconocer a los ladrones de tiempo

¿Que son los ladrones de tiempo? Puede ser cualquier actividad, persona o circunstancia que interfiere en nuestra actividad y en la consecución de nuestros objetivos, robándonos el tiempo que ibamos a emplear en otra actividad de alto rendimiento y por ello importante para nosotros.

Podemos clasificar a los ladrones de tiempo en tres grupos:

  • Los de nuestros entorno: correos, internet, whatsapp, reuniones poco planificadas, televisión, ruidos, etc.
  • Los producidos por otras personas: visitas imprevistas, interrupciones, falta de puntualidad, llamadas de teléfono, etc.
  • Nosotros mismos: por desorganización, improvisación, falta de disciplina, poca constancia o voluntad, no saber decir no, no tener claras las prioridades, etc.

En definitiva se trata de identificar cuál o cuáles de estos ladrones de tiempo son los que están  interfiriendo en nuestras tareas diarias, cuáles son los que más frecuentemente nos roban más tiempo y para ello será necesario que los registremos durante un tiempo para poder actuar sobre ellos. Es decir si no los definimos, difícilmente los podremos medir, y si no los medimos, es poco probable que los podamos cambiar.

Cómo gestionar el tiempo de manera más eficaz

Una vez identificados los ladrones de tiempo, las tareas importantes, las urgentes, las tareas de alto rendimiento y las de bajo rendimiento, podemos adoptar algunas técnicas y hábitos que nos pueden ayudar a mejorar nuestra salud y bienestar como:

  1. Priorizar las actividades o tareas más importantes es fundamental para tener un buen control de nuestro tiempo sin olvidar dejar un margen de tiempo para posibles imprevistos.
  2. Planificar y programar las tareas que queremos realizar en el tiempo, al día siguiente, a la semana, al mes…  con una asignación realista de los tiempos y teniendo en cuenta posibles imprevistos y los objetivos que queremos alcanzar con las mismas.
  3. Aprender a asignar el tiempo de cada tarea, en el caso de que nos resulte difícil asignar el tiempo de las tareas que realizamos habitualmente, podemos registrarlas durante unas semanas para ver el tiempo que invirtimos en cada una de ellas. Con los datos obtenidos podremos realizar una mejor planificación y programación de las mismas.
  4. Aprender a decir NO, ya que en muchas ocasiones nos sobrecargamos de tareas que no podemos realizar de forma eficiente, y además pueden interferir en nuestros metas y objetivos. Saber decir que NO es un derecho asertivo que debemos ser capaces de ejercer.
  5. Pedir ayuda o delegar  tanto si se trata del ámbito profesional como en el personal, saber qué delegar o para qué pedir ayuda es algo fundamental.
  6. Hacer lo planificado  y no posponer es fundamental ya que si lo retrasamos nos obliga a replanificar todo lo que teníamos previsto.

10 Cosas que no debemos olvidar para realizar una buena gestión del tiempo

  • Define y decide tus objetivos. Como no siempre será fácil definir nuestros objetivos o metas y saber si los hemos alcanzado, un buen método para poderlo hacer es utilizar  los objetivos o metas  SMART del acrónimo inglés que hace referencia a las características básicas que deben tener los objetivos inteligentes:
    • Specific (específico). El objetivo tiene que ser lo más concreto posible. Tenemos que saber qué hacer y cómo.
    • Measurable (medible).  El objetivo debe ser medible, por lo que ha de ser una meta cuantificable. En algunos casos es complicado pero debe ser posible medirlo para poder analizar el resultado y ver si tenemos que cambiar de estrategia.
    • Attainable (alcanzable): El objetivo debe ser ambicioso, un reto para nosotros pero posible. Hay que dar la posibilidad de reajustar los objetivos si hay cambios en el entorno.
    • Realist (Realista): Debemos tener objetivos dentro de nuestras posibilidades (tanto por nuestros recursos disponibles, como por nuestra motivación por lograr dicho objetivo).
    • Timely (Tiempo): Hay que tener establecido una línea de temporal, cada objetivo debe estar definido en el tiempo, ya que nos ayudara a marcar las distintas etapas que nos permitirán llegar a la meta propuesta.
  • Planificar nuestras actividades es fundamental para alcanzar los objetivos o metas que nos propongamos.
  • Asignar a cada actividad o acción el tiempo necesario para que nos ayuden alcanzar nuestros objetivos.
  • Comenzar con lo más importante.
  • Continuar con nuestro programa, salvo que surja algo más importante y seguramente urgente que requiera nuestra atención, teniendo en cuenta que no siempre lo que se nos presenta en la realidad como urgente es importante.
  • Hacerlo ya, no dejarlo para más adelante, no seamos campeones de la procrastinación.
  • Concentrarnos en una sola tarea o asunto a la vez, de lo contrario nos dispersamos y malgastamos energías.
  • Acabar lo que empezamos, resulta fundamental para ir avanzado en la consecución de nuestros obejtivos.
  • Hacer el mejor uso de nuestro tiempo, nuestro próximo minuto, hora, día, semana….
  • Tomarnos tiempo para nosotros, dentro de la gestión del tiempo tenemos que dejar un espacio para nuestro desarrollo personal, para disfrutar de la vida,  del ocio, de la familia, etc.

Estoy convencido de que una buena gestión del tiempo, una gestión inteligente y eficaz del mismo, nos puede liberar de muchas tensiones y del exceso de estrés, cierto es que requiere un esfuerzo pero creo que realmente vale la pena ya que ello repercutirá de forma muy positiva sobre nuestra salud y bienestar.

FOTO GESTIÓN DEL TIEMPO

Si quieres puedes enviar tus consultas al siguiente correo: psicopalancia@gmail.com y en 24-28 horas te responderé personalmente. Francisco Ronda Guillem. Psicólogo Sanitario. Colegiado CV-09038.

EL PAPEL DEL ESTRÉS EN NUESTRA SALUD

16-03-2017

El estrés es una respuesta general y adaptativa del organismo ante determinadas demandas internas o externas del organismo  que puede resultar beneficiosa para incrementar y mantener el rendimiento y la salud, como por ejemplo al preocuparnos por el desarrollo de una reunión de trabajo, dedicamos más tiempo a prepararla, para que sea más provechosa la misma.

Sin embargo, el exceso cualitativo o cuantitativo de estrés, debido a la exposición a múltiples o muy impactantes situaciones estresantes y de la falta de recursos apropiados para hacer frente a tales situaciones, o como consecuencia del agotamiento que se produce en el organismo que con bastante frecuencia debe estar sobrefuncionando para manejar situaciones que podrían afectarlo, puede perjudicar, seriamente, el rendimiento y la salud de las personas.

Hoy en día podemos considerar el estrés como un proceso interactivo, en el que confluyen las demandas de una situación con los recursos que tiene una persona para afrontar dicha situación. Si dicha situación la percibimos como estresante es por la valoración  que realizamos de la misma y en cómo ésta afectará a nuestros intereses. Si además la percepción y valoración de nuestros recursos de afrontamiento son infravalorados por la propia persona, creyendo que no son los adecuados, aunque lo puedan ser, lo que propicia es una mayor respuesta de estrés, una sobrecarga, y una deficiente utilización de los propios recursos.

Dadas las diferencias existentes entre las personas, una misma situación, puede ser mucho más estresante para unas personas que para otras.

Aunque el estrés tiene una relación muy directa con distintos trastornos de salud, como la hipertensión, ansiedad, dolor de espalda, fatiga, dificultad para dormir o insomnio, problemas cardiovasculares, úlceras, problemas digestivos, etc., lo cual significa que se  ha producido un desequilibrio en nuestro organismo, este  sería un estrés negativo, también hay un estrés positivo que se produce cuando una persona interpreta que la situación será favorable a sus intereses. En ambos casos reconocemos el estrés porque produce, activación fisiológica, cansancio, agotamiento, etc. sin embargo en el estrés positivo genera emociones agradables y positivas y el estrés negativo emociones desagradables y negativas.

Hay situaciones altamente relevantes que suelen llevar aparejada una fuerte demanda de recursos que pueden  producir estrés como por ejemplo: fallecimiento de un ser querido, pérdida del empleo, presiones en el trabajo, catástrofes naturales, divorcio, etc. que producen unos cambios biológicos que intentan restablecer el equilibrio perdido y que se asocian a las situaciones estresantes, según estudió Selye, se producen en tres fases que componen el Síndrome General de Adaptación.

  • 1ª Fase de preparación en que se inicia la activación.
  • 2ª Fase de mantenimiento, en la que la alta activación fisiológica es necesaria para afrontar las demandas de la situación y no puede disminuir.
  • 3ª Fase de agotamiento, en la cual la alta activación fisiológica no se puede mantener y cae bruscamente.

Por lo comentado anteriormente, la forma en cómo valoremos las demandas de las situaciones potencialmente estresantes y nuestros propios recursos, nuestras estrategias de afrontamiento, va a ser más determinante, a la hora de saber si una persona sufrirá más o menos estrés, mas que las propias estrategias de afrontamiento que realmente posea, ya que bien las puede utilizar inadecuadamente o simplemente no utilizarlas por no haberlas tenido en cuenta.

¿Que podemos hacer para manejar el estrés?

Algunas de las cosas que podemos hacer para manejar o afrontar el estrés son:

  • Hacer ejercicio. Practicado de forma regular, nos ayuda aliviar tensiones acumuladas, libera endorfinas en nuestro cerebro que nos permite sentirnos mejor y mejora nuestra salud psicofísica.
  • Dormir lo necesario. Esta demostrado que nuestro cuerpo necesita dormir lo suficiente para poderse recuperar bien.
  • Aprender a decir que no. Reconocer si el estrés es producido por aceptar demasiadas tareas o demandas en el hogar o en el trabajo, hay que poner límites, aprender a decir que no y pedir ayuda a los demás cuando la necesitemos.
  • Comer de forma saludable. Comer alimentos saludables ayuda a dar energía a nuestro cuerpo y mente.
  • Estar preparados. Vamos a prepararnos de la mejor manera posible, según nuestra capacidad y recursos para las situaciones que sepamos que pueden ser estresantes, como por ejemplo una entrevista de trabajo o tener que dar una charla.
  • Buscar soluciones. Generar y valorar distintas alternativas para solucionar situaciones conflictivas o estresantes nos puede ayudar a tomar la mejor decisión y a reducir el estrés.
  • Establecer objetivos realistas. Si nos marcamos objetivos demasiados altos o nos fijamos demasiadas tareas a realizar, no somos realistas, nos agobiamos y estresamos innecesariamente.
  • Disfruta de las cosas pequeñas y sencillas. Acostúmbrate a tomarte un tiempo para disfrutar de los placeres sencillos de la vida, un día hermoso, pasar un rato riéndote con los amigos, pasear por el campo, etc. Aprendamos a focalizar nuestra atención en todas las cosas positivas que todos los días suceden a nuestro alrededor.

Y podríamos continuar pues hay muchas más cosas que podemos hacer para afrontar o aliviar el estrés, ya que lo anterior sólo es una pequeña muestra de ello aunque puede ser suficiente en ciertas personas para aliviar su estrés y con ello mejorar su salud y bienestar.

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LA ACEPTACIÓN: UN CAMINO HACIA NUESTRO BIENESTAR EMOCIONAL Y MENTAL

06-01-2017

Uno de los problemas en el que nos vemos involucrados las personas con cierta frecuencia es el rechazo o evitación de los sucesos dolorosos de la vida e incluso a veces el rechazo a nosotros mismos, el  no aceptarnos tal como somos. La negación o no aceptación de lo que nos ocurre o nos ha ocurrido y/o de quienes somos o cómo nos comportamos sólo nos pueden causar sufrimiento, dolor y frustración.

La sucesos y situaciones que nos producen dolor emocional forman parte la vida, somos seres emocionales y por ello somos susceptibles de experimentar dolor emocional y sufrimiento como también experimentamos de forma natural la alegría y la felicidad. El dolor emocional nos ofrece una oportunidad y posibilidad de aprender de él una lección valiosa, que  nos puede permitir fortalecernos en el ejercicio de vivir de forma más plena y consciente.

La aceptación del dolor emocional en nuestra vida es una condición necesaria para poder tener una buena salud mental, dicho de otro modo, el dolor emocional debe tener su propio espacio y dejarlo marchar en el momento que de forma natural corresponda. Cuando lo hemos experimentado nos puede reforzar y hacer más fuertes,  ya que nos permite tener una perspectiva de lo sucedido pudiendo adquirir así un aprendizaje más valioso.

La negación o rechazo a nosotros mismos, la no aceptación de ciertas cualidades negativas de nuestra forma de ser, de nuestro cuerpo, lo que somos o el esfuerzo que realizamos  por ser otras personas diferentes a cómo somos o creemos que debemos ser para gustar a otras personas, está en la base de mucho sufrimiento, frustraciones y trastornos emocionales, por ello es de vital importancia no olvidar el amor a uno mismo y la aceptación incondicional que nos merecemos como personas, con nuestros defectos y virtudes. Es a partir de esta aceptación incondicional y del reconocimiento de las cualidades negativas que queramos cambiar desde donde podemos pasar a la acción y realizar los cambios que nos ayuden en nuestro desarrollo personal y/o profesional.

La aceptación es una cualidad que bien utilizada nos es muy útil en la vida, aceptar las situaciones o sucesos desagradables con los que nos tenemos que enfrentar en la vida es una práctica saludable que puede contribuir a nuestro bienestar, ya que una vez aceptada dicha situación o suceso, podemos hacer básicamente dos cosas, una es hacer algo para cambiarla, es decir pasar a la acción para intentar cambiarla en ese momento o bien más adelante  y la otra es simplemente aceptarla, ya que no la podemos cambiar o la solución no está en nuestras manos, de nada nos sirve el estar rumiando sobre lo que nos ha pasado y lo desgraciados que somos o la mala suerte que tenemos, eso realmente si lo pensamos no nos sirve de nada y además nos hace sentir mal, mejor aceptarlo y seguir adelante con las cosas importantes de nuestra vida, con nuestros valores.

Cuando optamos por la aceptación de las situaciones o sucesos que nos acontecen podemos responsabilizarnos y adoptar una actitud constructiva y positiva para solucionar lo que esté dentro de nuestro ámbito de actuación, por el contrario cuando optamos por la resignación, nos lamentamos, adoptamos el papel de víctimas y a veces resolvemos las situaciones desde el resentimiento, un sentimiento que no nos ayuda a construir nada bueno.

Por último hay que recordar que los hechos que han sucedido no los podemos cambiar, por más desagradables que sean, aunque si que podemos cambiar la interpretación que hacemos de ellos. Si no sentimos malestar seguramente habremos hecho una interpretación correcta, ya que habremos comprendido bien dichos hechos y los habremos aceptado, por el contrario si sentimos malestar o sufrimiento es probable que la interpretación esté guiada desde la resignación.

Cierro este artículo con la  plegaria de la Serenidad de Reinhold Niebuhr, ya que en mi opinión sintetiza bastante bien parte de la esencia de la aceptación.

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,

fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar

y sabiduría para entender la diferencia.

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LOS VALORES Y SU CONTRIBUCIÓN EN NUESTRO BIENESTAR

20-11-2016

Para los seres humanos siempre han existido asuntos más importantes que otros, por este motivo, valoramos a las personas, actividades, ideas u objetos, según el significado que tienen para nuestra vida, lo que realmente consideramos que es importante para nosotros.

Sin embargo, el criterio con el que atribuimos valor a esos aspectos comentados varían de una persona a otra, cambian a lo largo de la historia y evolución de cada persona, y al final depende de lo que para ella sea importante.

La utilidad y funcionalidad de los valores en nuestra vida es fundamental ya que son un guía para nuestro comportamiento diario, son esenciales en nuestra identidad y se ponen de manifiesto sobre todo, como en casi todos los aspectos de nuestra vida, en nuestros actos, en nuestro comportamiento en el día a día y en los distintos ámbitos de la vida.

Los valores son como una brújula que nos orientan y nos ayuda a comportarnos de forma consistente y coherente con lo pensamos y sentimos en las distintas situaciones en que nos vemos involucrados.

Los valores nos hacen apreciar las cosas buenas de la vida, aquellas cosas que merecen y son dignas de nuestra atención y deseo. Los valores dignifican y acompañan la existencia humana, por eso es fundamental la educación en valores y éstos tienen que ser inculcados desde la infancia.

Por todo lo dicho, los valores son parte esencial de nuestra identidad y el actuar de forma coherente a ellos nos hace sentirnos bien, contribuyen a nuestro bienestar. Por el contrario cuando nos comportamos contraveniendo lo que de ellos se deriva, de forma consciente o inconsciente, nos hace sufrir y nos puede pasar factura en forma de distintos trastornos emocionales o con conductas desadaptativas que nos pueden complicar la vida.

Por todo ello es esencial ser auténticos y fieles a nosotros mismos, comportándonos de forma coherente y consistente con nuestros valores, de forma tal que nuestro comportamiento este alineado con nuestros pensamientos y sentimientos. A continuación detallo los que para mí son algunos de los valores que considero esenciales y que contribuyen a nuestro bienestar aunque evidentemente no agotan todos los valores posibles, ya éstos pueden variar de una persona a otra, ni distingo entre valores morales, valores personales, valores socioculturales, etc.

  • La honestidad,  constituye una cualidad humana que consiste en comportarse y expresarse con sinceridad y coherencia, respetando los valores de la justicia y la verdad, es un valor humano que significa que una persona que la tenga no sólo se respeta a sí misma sino también al resto de sus semejantes.
  • La responsabilidad, la palabra responsabilidad proviene del latín responsum, que es una forma de ser considerado sujeto de una deuda u obligación. Es un valor arraigado en la vida personal, que conlleva la capacidad y madurez suficiente para responder ante nuestros actos asumiendo sus consecuencias, respetando las normas y deberes que se deben cumplir porque libremente se quiere y no porque son impuestos. Lo contrario serían las excusas, la falta de compromiso y el eludir las obligaciones.
  • La bondad, es la cualidad de bueno, un adjetivo que hace referencia a lo útil, agradable, apetecible, gustoso o divertido. Una persona con bondad, por lo tanto, tiene una inclinación natural a hacer el bien. En este sentido se considera que una persona tiene la cualidad de la bondad cuando siempre se mantiene dispuesta a ayudar a quien lo necesita, cuando se muestra compasiva con las personas que se encuentran sufriendo por distintas circunstancias y también cuando mantiene una actitud amable y generosa hacia los demás.
  • La humildad, es la virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento. El término proviene del vocablo latino humilitas. Podría decirse que la humildad es la ausencia de soberbia. Sin humildad las personas se vuelven orgullosas. El orgullo lleva a la envidia o a los celos debido a la creencia de que los otros no deben tener más que tú. La falta de humildad pone de manifiesto una falta de respeto hacia las personas con las que convives y esto afecta tus relaciones.
  • La generosidad, se refiere a la inclinación a dar y compartir con los demás. Se trata de una virtud y un valor positivo que puede asociarse al altruismo, la caridad y la filantropía. La persona generosa piensa en repartir aquello que tiene con otros menos afortunados. Su conducta se basa en reconocer las necesidades del prójimo y tratar de satisfacerlas en la medida de sus posibilidades.
  • El esfuerzo, se puede definir como la voluntad, la fuerza física o las ganas para lograr un fin que se persigue pese a las dificultades que se encuentran en el camino. Es un concepto opuesto a la resignación. Es un valor fundamental para conseguir nuestras metas y objetivos en la vida, sin esfuerzo, no hay logros, sin logros o con muy pocos logros nuestra autoeficacia  y autoestima se ven resentidas y afectadas de tal forma que pueden producir distintos trastornos psicológicos.
  • La perseverancia, es un valor que caracteriza a algunas personas para actuar de forma resuelta y que implica la constancia, la firmeza y la tesón en la consecución de algo, para conseguir una meta propuesta, como por ejemplo el graduarse en los estudios que haya escogido, formar una familia o en el logro de algún trabajo. Es decir, la perseverancia es aquello que uno se propone alcanzar y por el cual empleará los medios, las estrategias que sean necesarias para llegar a tal o cual fin.
  • La fuerza de la voluntad, es la facultad de decidir y ordenar la propia conducta y se expresa de forma consciente en el ser humano para realizar algo con intención de un resultado. Distintos estudios han demostrado que sea cual sea el dominio de nuestro comportamiento, los mecanismos de nuestra fuerza de voluntad mejoran considerablemente cuando nuestra motivación es intrínseca, es decir, que no depende de las circunstancias, es autónoma o independiente, en lugar de que sea extrínseca, es decir, cuando nos sentimos presionados o controlados por las circunstancias externas.
  • La tolerancia,  es uno de los valores humanos más respetados y  guarda relación con la aceptación de aquellas personas, situaciones o  cosas que se alejan de lo que cada persona posee o considera dentro de sus creencias.  La tolerancia se basa en el respeto hacia lo otro o lo que es diferente de lo propio, y puede manifestarse como un acto de indulgencia ante algo que no se quiere o no se puede impedir, o como el hecho de soportar o aguantar a alguien o algo.
  • La prudencia, es una valor que nos permite actuar de forma justa, adecuada y con moderación. También se pone de manifiesto cuando nos comunicamos con los demás mediante un lenguaje trasparente, literal, cauteloso y adecuado, así como comportándonos de forma respetuosa con los sentimiento, la vida y las libertades de las demás personas. Somos prudentes  cuando actuamos con precaución para evitar posibles daños a los demás o a uno mismo.
  • La solidaridad, es un valor fundamental que nos permite a los seres humanos tener un sentimiento de unidad basado en las metas o intereses comunes, es un comportamiento que nos permite ayudar a otras personas sin recibir nada a cambio. También nos comportamos con solidaridad cuando mantenemos una colaboración mutua con otras personas, compartiendo sentimientos que mantienen unidas a las personas en todo momento, especialmente cuando algunas de ellas viven experiencias difíciles de las que no les resulta fácil salir, como cuando se ven involucradas en catástrofes naturales y las peores, las que se podrían evitar, las guerras, que tanto dolor inútil producen.
  • La gratitud,  se manifiesta como un sentimiento, emoción o actitud de reconocimiento de un beneficio que se recibe o se recibirá, es decir como un sentimiento de aprecio y valoración por las acciones que otros hacen a favor nuestro. La gratitud es uno de los caminos que nos conduce a la felicidad y su práctica puede cambiar radicalmente nuestra vida porque nos permite adoptar una perspectiva diferente, más centrada en el aquí y ahora, focalizada en lo que tenemos, más que en lo que nos falta.
  • La resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, pero en psicología añadimos algo más al concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas, sino que también podemos salir fortalecidos de ellas. Una de las personas que mejor ejemplifican la resiliencia es Victor Frankl, neurólogo y psiquiatra austriaco que paso por varios campos de concentración nazis, perdió a  su esposa y padres en los campos de concentración.  En 1945 escribió El hombre en Busca de Sentido, donde describe la vida del prisionero de un campo de concentración desde la perspectiva de un psiquiatra. En esta obra expone que, incluso en las condiciones más extremas de deshumanización y sufrimiento, el hombre puede encontrar una razón para vivir.
  • La constancia, el valor de la constancia reside en seguir trabajando en lo mismo a pesar de los resultados, favorables o no. Es decir, la constancia significa continuar haciendo algo con empeño, sin altibajos, ni atracones, es decir entendida como la capacidad que tenemos para persistir y dar continuidad a aquellos comportamientos que nos conduzcan a las metas trazadas, bien sea en el área profesional, laboral o afectiva.
  • El amor, como valor es el único que considera la esencia del bien y del mal. El amor como valor es la fuerza para impulsarnos hacia cualquier cosa de bien. El amor es un intangible que nos da fuerza, paz, tranquilidad, alegría y por ende un bienestar en el ser humano. Aunque el amor se puede manifestar de distintas formas hay para mí uno que es superior a los demás y es el que se manifiesta como amor incondicional es decir aquel amor que el ser humano se entrega completamente sin esperar nada a cambio.
  • La compasión, es un valor fundamental que se manifiesta con un sentimiento producido por la percepción y comprensión del sufrimiento ajeno, y con el deseo de aliviar, mitigar o eliminar por completo tal sufrimiento. La compasión es un valor que nos hace más sensibles y más humanos frente a las dificultades y los problemas de los demás.
  • El respeto, como valor se manifiesta con el comportamiento que tenemos las personas teniendo en consideración a las otras y que actuamos teniendo en cuenta sus intereses, capacidades, preferencias, miedos o sentimientos. El respeto es un valor esencial  y una de las manifestaciones más importantes y primarias que los seres humanos pueden tener entre sí porque el mismo significa siempre valorar lo que al otro lo hace diferente a uno y tolerar esas diferencias lo cual facilita la convivencia en comunidad.

Estos son para mí algunos de los valores más importantes de la vida, sin olvidar que el valor primordial de todos ellos es el derecho a tener una vida digna, sin la cual la vida pierde mucho valor y es mucho más difícil disfrutar de nuestro breve pero maravilloso viaje por la vida.

Espero que os haya gustado, si es así, os agradecería que le dieseis a Me Gusta en mi página de Psicopalancia en Facebook, si anteriormente no lo hiciste.  Asimismo podéis dejar vuestros comentarios en mis perfiles de Facebook, así como en este blog, tanto sobre este artículo como sobre alguno de los anteriores que hayáis querido leer. Gracias por vuestra atención y un cordial saludo.

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Si lo deseáis podéis enviar vuestras consultas al siguiente correo: psicopalancia@gmail.com  y 24-48 h. os responderé personalmente. Francisco Ronda Guillem. Psicólogo Sanitario. Colegiado CV-09038.

CONTRIBUCIÓN DE LA AUTOESTIMA A NUESTRO BIENESTAR

26-10-2015

La autoestima es, según el Diccionario de la Lengua Española, la valoración generalmente positiva que una persona hace de sí misma.

El tener una autoestima saludable es mucho más ya que contribuye de forma significativa a nuestro bienestar y al buen funcionamiento psicológico e implica  (Roca, 2005):

  • Conocernos a nosotros mismos, con nuestras carencias y también con nuestras fortalezas y aspectos positivos.
  • Aceptarnos incondicionalmente, independientemente de nuestras limitaciones o de nuestros logros, del rechazo o aceptación que puedan venir de otras personas, procurando mejorar aquellas cosas que dependan de nosotros.
  • Relacionarnos con las demás personas de forma satisfactoria y eficaz.
  • Mantener una actitud de respeto y consideración positiva hacia uno mismo.
  • Tener una visión del yo como potencial, teniendo en cuenta que somos mucho más que nuestros comportamientos y rasgos, que estamos sujetos a cambios, y que podemos aprender a dirigir esos cambios, orientándolos a desarrollar nuestras mejores potencialidades.
  • Buscar activamente nuestra felicidad y bienestar, siendo capaces de demorar ciertas gratificaciones a corto plazo para conseguir otras de mayor valor a más largo plazo.
  • Atender y cuidar nuestras necesidades físicas y psicológicas: nuestra salud, bienestar y desarrollo personal.

Además el tener una autoestima saludable también favorece:

  • Un mejor estado de ánimo y estado de bienestar general.
  • Una mayor motivación y energía para conseguir metas y superar los fracasos de forma sana.
  • Es un factor de protección inespecífico. Es decir, reduce la probabilidad de sufrir problemas de carácter psicológico y social en general.

¿Qué es necesario para tener una autoestima saludable?

  • Conocernos y ser conscientes de cómo somos, aceptándonos con nuestras virtudes y nuestros defectos, intentando mejorar aquellos aspectos que dependan de nosotros.
  • Valorarnos de forma positiva.
  • Aceptar nuestros errores y fracasos como algo natural de la existencia humana, como aspectos de la vida que pueden ayudarnos a ser mejores.
  • Proponernos metas realistas y alcanzables, ya que las metas demasiado elevadas puede conllevar sentimientos de frustración. Mejor metas moderadamente elevadas que tengan un nivel de exigencia algo superior a nuestro nivel de desempeño habitual.
  • Reconocer nuestra propia valía y el mérito de ser amado y respetado por los demás.

La autoestima es un concepto complejo y con múltiples aristas por lo que lo aquí esbozado es una forma sencilla y clara de explicarla pero no agota toda la riqueza de su significado, ya que por ejemplo una autoestima muy alta no siempre mejora el rendimiento académico o los desempeños laborales y puede fomentar el narcisismo por lo que  puede ser desadaptativa. Por el contrario  una autoestima moderadamente baja puede ser adaptativa cuando por ejemplo reviste la forma de modestia o cautela.

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Bienestar emocional ¿cómo alcanzarlo?

23-05-2016

El bienestar emocional es un concepto amplio, que tiene mucho que ver con la experiencia subjetiva de sentirnos bien, tranquilos y en armonía con nosotros mismos y los demás. Este concepto está muy ligado a la salud y ésta depende en gran medida en cómo gestionemos nuestras emociones, nuestros pensamientos y lo que hagamos en el día a día de forma consciente para sentirnos bien con nosotros mismos y con los demás.

Casi todas las personas aspiramos a sentirnos bien, a gusto con nosotros mismos, con los demás y con el mundo que nos rodea, buscando de una u otra forma ese sentimiento de equilibrio y tranquilidad que denominados bienestar emocional y que a veces es tan difícil de conseguir.

Aunque nuestras circunstancias pueden ser adversas, por problemas económicos, problemas laborales, conflictos de pareja, estrés y por cualquier otra circunstancia, si sabemos cómo afrontarlas no tanto para cambiar lo que no podemos, si no sabiendo diferenciar aquellas cosas que dependen de nosotros y que si que podemos intentar cambiar, de aquellas que no dependen de nosotros y que no podemos cambiar.

Tal como reza la plegaria atribuida al escritor, filosofo y teólogo estadounidense  Reinhold Niebuhr  Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar y sabiduría para entender la diferencia.

¿Cómo puedes alcanzar el bienestar emocional? A continuación te damos algunas pistas:

  • Realiza ejercicio o practica algún deporte con regularidad, con ello puedes conseguir un buen equilibrio psicofísico.
  • Mantén relaciones interpersonales variadas y de calidad, satisfactorias y de acuerdo con tus valores.
  • Respeta tus horas de sueño y mantén unas buenas pautas de higiene del sueño.
  • Acepta las circunstancias que no puedas cambiar y actúa en consecuencia,  pero sin resignación, casi siempre podemos hacer algo por nosotros mismos o por los demás.
  • Acéptate a ti mismo con tus debilidades y tus fortalezas y si algo no te gusta y quieres cambiarlo hazlo, no pierdas tiempo.
  • Practica algún tipo de meditación que te ponga en contacto contigo mismo y en el aquí y ahora, como por ejemplo el Mindfulness.
  • Cultiva tantas aficiones como variados sean tus intereses. Dedícales tiempo y cuantas más tengas mejor, más plena podrá ser tu vida y mejor podrás hacer frente a los reveses de la vida que te puedan llegar.
  • Gestiona bien tu tiempo, dedica tiempo suficiente a lo que sea importante para ti, procura que haya un equilibrio entre las diversas áreas de tu vida: familia, trabajo, cultura, ocio, salud, deporte, etc.
  • Evita las personas tóxicas, aquellas que son como vampiros emocionales que nos chupan la energía, que nos contaminan con sus quejas,  pesimismo y su negatividad, contaminando con su infelicidad, por la forma en la que piensan, a muchos de los que viven a su alrededor.

Continuará….

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