APORTACIONES DE LA PSICOLOGÍA POSITIVA AL BIENESTAR PSICOLÓGICO

19-11-2018

Tradicionalmente la psicología ha dedicado mucho esfuerzo a estudiar los aspectos negativos y patológicos del ser humano (depresión, ansiedad, fobias, etc.) y sigue haciéndolo ya que gracias a ello y a la investigación experimental realizada en el pasado y en la actualidad, los profesionales de la psicología podemos continuar mejorando las terapias y tratamientos que aplicamos en nuestra consulta y que nos permiten abordar de forma eficiente y eficaz muchos de los trastornos y problemas de nuestros pacientes, con la garantía de que han sido validados científicamente.

Desde hace unos años dentro de la psicología se ha desarrollado un enfoque que basa su estudio en el bienestar psicológico, la felicidad, las fortalezas y virtudes humanas, este enfoque es de la Psicología Positiva, cuyo surgimiento se puede datar en 1998 con el discurso inaugural de Martin Seligman como presidente de la American Psychological Association (APA), quién en las vacaciones del año anterior y junto a Csikszentmihalyi  (1) ya se habían percatado de que la Psicología había estado abocada al estudio de la enfermedad en detrimento de los aspectos positivos, como las emociones positivas, el optimismo, la resiliencia, las fortalezas y las virtudes humanas.

Podemos encontrar antecedentes de la Psicología Positiva en los griegos, como Epicuro (hedonismo) y Aristóteles (eudemonia) y en muchos otros pero como mi objetivo no es historiar esta rama de la psicología, sino detallar algunas de las principales aportaciones realizadas desde esta rama de la psicología relacionadas con nuestro bienestar psicológico, paso a detallarlas a continuación esperando sean de vuestro interés.

  • Las emociones positivas como la felicidad y la satisfacción general con la vida conducen realmente a mayores éxitos académicos y profesionales, mejores matrimonios, buenas relaciones, mejor salud mental y física, así como mayor longevidad y resiliencia (Lyubomirsky, King y Diener, 2005).
  • Las emociones positivas están relacionadas con la capacidad de recuperación ante la adversidad. Por ejemplo, las personas que experimentaron niveles más elevados de emociones positivas antes de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York se recuperaron más rápido de los efectos traumáticos de dichos eventos (Fredrickson, Tugade, Waugh y Larkin, 2003).
  • Mantener buenas relaciones con los demás, involucrarse en lo que uno hace, tener sentido y propósito vitales, sentirse competente utilizando las capacidades y talentos personales, ser capaz de encontrar humor en la vida cotidiana, saborear las cosas buenas, liberarse de los rencores, sentirse agradecido y expresar gratitud construye la felicidad (Peterson, 2006).
  • No es la adquisición y posesión de cosas materiales lo que nos hace felices, sino la implicación en actividades y las buenas relaciones. Aunque las personas que son tan pobres que no pueden satisfacer sus necesidades básicas están descontentas, por encima de la línea de la pobreza, el aumento de los ingresos tiene una importancia decreciente en la felicidad (Diener, 2008).
  • Varias investigaciones evidencian que el optimismo -el pensamiento positivo- se asocia con un mejor estado de ánimo, mayor satisfacción con la vida; éxito en la escuela, el trabajo y los deportes; buena salud; y una vida más larga (Peterson, 2000). Asimismo, las personas que piensan positivamente también son menos propensas a experimentar “accidentes” traumáticos (Peterson et al., 2001). Las investigaciones revelan que el optimismo protege contra los efectos debilitantes de los eventos negativos (Peterson, 2000). El optimismo es beneficioso en gran parte porque se asocia con una resolución activa de problemas.
  • El pensamiento positivo implica un replanteamiento positivo, así como las actitudes positivas pueden motivarnos a participar en una acción constructiva. Cuando las personas piensan que les ocurrirán cosas buenas, son más propensas a esforzarse porque sienten que lo que hagan marcará la diferencia en el logro de un buen resultado.
  • Fortalezas del carácter como la gratitud, la amabilidad, la esperanza, el entusiasmo, la curiosidad, y quizás la más importante, el amor, definido como la capacidad de construir y mantener relaciones cercanas con otras personas, contribuyen a la plenitud -a la felicidad plena- ciertos rasgos positivos se asocian más específicamente con ella que otros (Park, Peterson y Seligman, 2004).
  • Las buenas relaciones con otras personas —amigos, familiares y compañeros de trabajo— son el factor que contribuye de manera más importante a la buena vida psicológica. Cabe indicar que los aspectos que muestran correlaciones más fuertes con la felicidad son de naturaleza social: por ejemplo, la extraversión, el apoyo social, el número de amigos, las actividades de ocio, el matrimonio y el empleo (pero no los ingresos) (Peterson, 2006).
  • Las investigaciones muestran que una vida dotada de sentido es más satisfactoria que una vida centrada en el placer. El antiguo debate dentro de la filosofía entre el eudemonismo (vivir una vida con sentido de acuerdo con la virtud interior) y el hedonismo (buscar el placer) tiene una resolución empírica. Ésta consiste en que el eudemonismo triunfa sobre el hedonismo (Peterson, Park y Seligman, 2005; Waterman, 1993). Sin embargo, la búsqueda de sentido se relaciona con menor satisfacción con la vida. Parece que aunque tener sentido y propósito es beneficioso, el proceso de encontrar el significado de la vida puede implicar desafío y confusión.
  • Los estudios muestran consistentemente que el trabajo voluntario, la acción de ayudar y de dar están asociados a una elevada satisfacción con la vida y una buena salud. De hecho, el acto de dar parece ser más beneficioso para el donante que para el receptor (Brown, Nesse, Vinokur y Smith, 2003).

En definitiva, aunque las emociones positivas ensanchan y construyen los repertorios psicológicos, sociales y conductuales de las personas, todas las emociones son importantes, tanto las negativas como las positivas,  ya que desempeñan un papel destacado en nuestras vidas, tienen funciones diferentes. Cuando uno experimenta una emoción negativa (p. ej., miedo, ansiedad, ira), esto alerta del peligro, reduce las opciones de respuesta y conduce a actuar de forma urgente para evitar, escapar o solucionar el peligro alertado. En cambio, las emociones positivas indican seguridad y la respuesta inherente a ellas no es reducir las opciones sino ampliar y construir recursos duraderos (Fredrickson, 2001).

(1) Seligman, M. & Csikszentmihalvi, M. (2000). Positive psychology: An introduction, American Psychologist, 55, 5-14

Si lo deseas puedes mandar tus consultas al siguiente correo: psicopalancia@gmail.com y en menos de 24 h. te responderé personalmente. Francisco Ronda Guillem. Psicólogo Sanitario. Colegiado CV-09038.

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TOMA DE DECISIONES Y BIENESTAR EMOCIONAL

08-10-2018

Que nuestra toma de decisiones está influida por nuestras emociones y a la vez influyen en las mismas es algo que no se puede negar, sobre todo por las consecuencias que producen en nuestra vida o en la de los demás,  ya que según hayan sido éstas producen distintos grados de bienestar o malestar, en función de las consecuencias que hayamos tenido, si éstas han sido positivas o negativas para nosotros mismos o para los demás. En muchas ocasiones no esperábamos lo que luego sucedió, porque ¿alguna vez te has puesto a reflexionar sobre las decisiones que tomaste y llegaste a la conclusión: “En que estaba pensando”, “Por qué hice eso; debí…”, “Hubiera sido mejor…”, “No pensé claramente” o “Si hubiera…”, etc? Ojalá hubiéramos anticipado las consecuencias aunque no siempre es fácil, porque a veces tenemos que tomar decisiones rápidas o las tomamos rápidamente sin necesidad y no somos capaces de calibrar lo que puede influir sobre nuestra decisión.

Con respecto a la toma de decisiones podemos decir que siempre las estamos tomando, aunque no nos demos cuenta siempre estamos tomando partido por una de las opciones posibles, y el que evitemos tomar decisiones en determinadas situaciones de incertidumbre por miedo a las consecuencias es simplemente un juego de palabras, ya que en el momento que pensamos que no estamos haciendo nada, ya estamos optando por una de las alternativas posibles, es decir ya estamos tomando la decisión de no hacer nada,  por ejemplo cuando votamos en blanco en unas elecciones, no nos decidimos por las otras opciones pero estamos tomando una decisión, votar en blanco, manifestando que ninguna de las opciones planteadas es adecuada para nosotros.

Como dice el refrán “el que calla otorga”, puede significar que cuando esto sucede no tenemos definido qué decir o no sabemos qué hacer en esa circunstancia o bien no nos interesa hablar. Si te callas o no haces nada debes asumir las consecuencias de tu inacción. No te excuses ni creas que de esta manera te salvarás de las consecuencias.

Cuando no haces nada para tomar una decisión, has optado por no decidirte por nada, es decir dejas actuar al azar y dejas en manos de los demás algunas decisiones que afectan a tu vida, las consecuencias por esa pasividad e inacción, puede provocar consecuencias mucho peores que si hubieras tomado tú mismo la decisión aunque ésta no hubiera sido las más acertada, al menos podrías aprender por las consecuencias y no responsabilizarías a los demás de algo que depende exclusivamente de ti.

Como en muchas ocasiones la toma decisiones es compleja y nos enfrentamos a problemas que no sabemos cómo solucionar, que pueden requerir cierto tiempo para ver que es lo que queremos y podemos hacer, es oportuno que sepáis que podéis utilizar una de la técnicas de  solución de problemas (D’Zurilla y Goldfried, 1971), cuyo procedimiento básico tiene los siguientes pasos:

  1. Orientación hacia el problema.
  2. Definir e identificar el problema que tenemos.
  3. Generación de alternativas, valorando los pros y contras de cada una de ellas.
  4. Toma de decisiones; elegir la opción que mejor valoración global tenga y  que pueda ayudar a solucionar nuestro problema aunque no sea de forma perfecta.
  5. Ver el resultado obtenido, nos permitirá ver si hemos resuelto el problema que teníamos o necesitamos hacer algún cambio que nos ayude o nos pueda ayudar en situaciones similares en el futuro.

Si queremos que en la toma de decisiones  nuestras emociones no desequilibren nuestro bienestar tenemos que tener en cuenta, entre otras cosas, lo siguiente:

  • Es conveniente que no hagamos una valoración exagerada de los problemas. Si nos anticipamos porque según nosotros “es mejor prevenir que curar” y nos anticipamos a buscar soluciones a un problema que todavía no existe, podemos estar sufriendo sin necesidad.
  • Tenemos que confiar en nuestra capacidad de respuesta. Que sentido tiene el creer o pretender que tenemos que estar preparados para todo, este pensamiento puede llegar a ser realmente agotador.
  • Cuando existen problemas tenemos que afrontarlos y no evitarlos, ya que dejar la solución para más adelante o no hacer frente a los mismos no suele dar buen resultado a medio o largo plazo.
  • Es conveniente no estar dándole vueltas al problema y a todas las posibles alternativas de solución, ya que genera ansiedad.
  • Es importante centrarnos en lo esencial del problema y no añadir elementos poco relevantes que nos compliquen la compresión del mismo, ya que no nos ayudarán a a solucionarlo.
  • Como dice un proverbio chino, “Si tienes un problema que no tiene solución, ¿para qué te preocupas? Y si tiene solución, ¿para qué te preocupas?

Quiero dejar claro que lo aquí esbozado no abarca todos los aspectos relacionados con la toma de decisiones y su relación con nuestro bienestar o malestar emocional, ya que hay otros aspectos que no he contemplado de las mismas como por ejemplo las elecciones arriesgadas o elecciones sin riesgo, tal como las distingue Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensar despacio” (1) pero eso daría para otro artículo con un enfoque distinto al que he querido dar a éste.

 

(1) Referencia bibliográfica: Kahneman, Daniel. “Pensar rápido, pensar despacio”. Debate. 2012

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CÓMO BENEFICIA EL SENTIDO DEL HUMOR A NUESTRA SALUD

26-02-2018

El pasado día 22 de febrero falleció uno de los más grandes humoristas gráficos españoles, Antonio Fraguas de Pablo, más conocido como Forges, una gran pérdida para todos los que le estimábamos por su inteligente crítica social, tan profunda como respetuosa y tierna a la vez sobre los problemas que nos acucian en el mundo actual y que plasmaba de forma magistral a través de sus viñetas; la pérdida de un gran profesional y una buena persona no sólo por la apariencia sino también por los hechos, según los que tuvieron la suerte de estar cerca de él.

Tras la tristeza que me produjo su fallecimiento, con este artículo quiero rendirle un sentido homenaje ya que su recuerdo me inspiró para escribir sobre los beneficios del humor en nuestra salud.

Aquí de lo que quiero hablar es del sentido del humor desde un punto de vista constructivo, el que nos ayuda a tomar distancia de los problemas, que nos ayuda a relativizarlos, a poner en cuestión algunas reglas que tomamos a veces con excesiva rigidez, el que nos ayuda a reírnos de nuestras propias contradicciones y que podamos hacer reír a los demás, siempre desde el respeto que nos debemos a nosotros mismos y a los demás. Las personas con sentido del humor suelen ser personas que transmiten buena energía y emociones positivas, es decir “buen rollo”, lo cual no quiere decir que no puedan ser irónicas e incisivas, siempre desde el respeto, el diálogo y la conciliación.

Algunos de los beneficios que nos proporciona el sentido del humor son, entre otros, los siguientes:

  • Disminuye el nivel de estrés, ya que nos permite afrontar, gestionar y controlar las situaciones estresantes.
  • Incrementa el estado de ánimo, ya que aumentan las emociones positivas contrarrestando las emociones negativas.
  • Favorece la relajación, al reírnos ejercitamos y relajamos la musculatura, mejoramos la respiración y favorece las endorfinas (opiáceos naturales que se generan en el cerebro y que nos producen bienestar).
  • Mejora nuestra salud física, ya que, según muchas investigaciones, activa nuestro sistema inmunológico, incrementa la tolerancia al dolor, disminuye la presión arterial y mejora el funcionamiento del cerebro.
  • Favorece las relaciones sociales, las personas con sentido del humor consiguen transmitirlo a los demás y producen a su alrededor un efecto balsámico Se considera una habilidad social fundamental para mantener relaciones sociales más duraderas.

Después de ver algunos de los beneficios que nos proporciona el sentido del humor, sólo nos falta practicarlo más a menudo, cultivarlo, aprender a reír más, ver la parte cómica de la vida, reírnos de nosotros mismos y de los demás con respeto, además podemos hacer algunas cosas más, como por ejemplo:

  • Sonreír más menudo aunque en ocasiones no tengamos ganas; está demostrado que cuando sonreímos aunque sea de forma forzada, el cerebro no diferencia entre una sonrisa real y una falsa ya que en ambos casos se activan  los mismos músculos de la cara. De esta forma sonreír es una forma de reducir la tristeza, ya que nos puede hacer recordar situaciones o acontecimientos que nos hacen felices.
  • Ver monólogos o series de humor: es una forma entretenida de pasarlo bien y cultivar el sentido del humor, ya que observamos muchas situaciones cómicas de la vida de una forma creativa que nosotros también podemos adoptar en determinadas situaciones.
  • Realizar regularmente actividades gratificantes,  no tienen  por que ser grandes cosas, a veces basta con cantar o bailar esa canción que tanto te gusta y que sabes que te pondrá de buen humor inmediatamente.

En definitiva aprender a utilizar el sentido de humor es esencial para ayudarnos a relativizar los problemas y tomar distancia emocional con respecto a los mismos. El sentido del humor nos ayuda a soportar mejor las contrariedades de la vida, lo cual no quiere decir que tengamos que estar siempre contentos ni de que tengamos que estar riendo todo el rato y en todas las situaciones, como es normal, en la vida hay determinadas situaciones que nos producen dolor, malestar, tristeza o miedo, evidentemente el sentido del humor no va a evitar que lo pasemos mal ante determinadas situaciones pero sí que nos permitirá dar a esos momentos la importancia justa, nos ayudará a superarlos más rápidamente y con un menor coste emocional.

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CÓMO SE RELACIONA LA RELIGIOSIDAD/ESPIRITUALIDAD CON LA SALUD MENTAL Y EL BIENESTAR DE LAS PERSONAS

26-01-2018

Aunque religiosidad y espiritualidad son conceptos que comparten cualidades similares pueden significar cosas diferentes en función de las creencias de cada persona, ya que la religiosidad se entiende como una cualidad de aquellas personas que tienen un sistema de creencias y practicas religiosas en torno a una deidad o deidades y la espiritualidad puede estar conectada con la religiosidad o no, ya que para otras personas con otro sistema de creencias puede tener relación con la búsqueda de un sentido o significado a su vida, y con quererla trascender más allá de ésta.

Sea de una forma u otra, las investigaciones científicas realizadas hasta el momento, revelan una relación positiva entre la religiosidad/espiritualidad y la salud física, la salud mental y las conductas de salud. En una investigación realizada por Koening (2012), en la que llevo a cabo una revisión sistemática de 3.300 estudios cuantitativos publicados en revistas académicas entre 1872 y 2010, encontró que la mayoría de estudios realizados a nivel mundial revelaron que:

  • Existe una relación inversa entre religiosidad/espiritualidad y condiciones físicas como enfermedad coronaria, hipertensión, enfermedades cerobrovasculares, alzheimer/demencia, cáncer, síntomas somáticos y mortalidad.
  • Existe también una relación inversa entre religiosidad/espiritualidad y conductas desadaptativas que pueden impactar negativamente en la salud como el consumo de cigarrillos, abuso de sustancias, etc.
  • La religiosidad/espiritualidad se relacionó positivamente con conductas positivas que promueven la salud, como la dieta, ejercicios, funcionamiento físico, función endocrina, función inmune aumentada y auto-evaluación de salud.
  • Se encontró también una relación inversa entre la religiosidad/espiritualidad y variables que afectan negativamente la salud mental como la depresión, la ansiedad, el suicidio y los problemas sociales como delincuencia/crimen e inestabilidad matrimonial.
  • Los resultados también revelaron una relación positiva entre religiosidad/espiritualidad y variables que afectan positivamente a la salud mental como el afrontamiento a la adversidad y emociones positivas (bienestar/felicidad, esperanza, optimismo, significado y propósito, auto-estima, sentido de control, apoyo social e implicación en organizaciones sociales).
  • Dichos resultados sugieren que la mayoría de los estudios empíricos documentados concuerdan en que una alta religiosidad/espiritualidad se asocia positivamente con la salud física, salud mental y conductas que promueven la salud

Referencias:  Koening, H.G. (2012). Religion, Spirituality, and Health: The Research and Clinical Implications. International Scholarly Research Network.

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CÓMO MEJORAR LOS PENSAMIENTOS POSITIVOS PARA VIVIR MEJOR

13-12-2017

Antes de terminar el año, quiero dejaros algunas ideas de cómo podéis mejorar los pensamientos positivos, con el fin de ayudaros a incrementar vuestro bienestar.

Pero, ¿que son los pensamientos positivos?,  básicamente son un producto de nuestros procesos cognitivos que nos predisponen a que adoptemos actitudes optimistas ante las circunstancias de nuestra vida, incrementado con ello nuestra salud y bienestar.

El tener pensamientos positivos no quiere decir que nos tengamos que evadir de la realidad, sino más bien que adoptemos una actitud positiva, es decir una predisposición a focalizar nuestra atención sobre los aspectos positivos de nuestra vida y la de los demás, pero también y especialmente cuando nos enfrentemos ante  las situaciones más adversas o difíciles, que suelen generan pensamientos y emociones más negativas.

Algunos de los beneficios que propicia el tener pensamientos positivos son: nos hacen sentir mejor con nosotros mismos y los demás; disminuye el riesgo de estrés; afrontamos las dificultades con mejor predisposición y ánimo; fortalece el sistema inmune; mejoran nuestra salud, ya que repercuten en todos los ámbitos de nuestra vida; atraen sucesos exitosos, ya que es más fácil que consigamos nuestros objetivos, y al conseguirlos, aumentemos nuestro autocontrol, autoeficacia y autoestima.

¿Qué podemos hacer para incrementar nuestros pensamientos positivos?

  • Aceptar la realidad tal cual es. Acepta y disfruta de todas las cosas buenas que la vida te ofrece; de las situaciones adversas que te toque vivir, si puedes cambiar algo, porque está bajo tu control, no lo pienses, cámbialo, de lo contrario, acéptalo, no te evadas y vívelo como una experiencia de la cual también puedes aprender algo.
  • Tolerar y aceptar nuestros pensamientos negativos. Es necesario tolerar y aceptar los pensamientos negativos, ya que algunos de ellos cumplen una función adaptativa, ya que suelen acompañar a emociones como el miedo, la rabia, la tristeza, la ira etc. Lo importante es saber gestionarlos para evitar que contaminen las diferentes áreas de nuestra vida y conseguir transformarlos en pensamientos más adaptativos.
  • Tener un estilo de vida saludable. Un estilo de vida saludable contribuye a que seamos más optimistas, ya que si cuidamos nuestra salud física y mental, a través de una alimentación variada, descansando adecuadamente, haciendo ejercicio, etc., tendremos una vida más equilibrada, con más energía y vitalidad, lo cual favorece los pensamientos positivos.
  • Evitar las personas tóxicas y relacionarnos con personas positivas, ya que la positividad atrae más positividad. El pasar más tiempo con personas positivas es más práctico y saludable que pasarlo con aquellas que ven casi siempre el vaso medio vacío o que nos contaminan con su negatividad.
  • Cuidarte y resérvate tiempo para ti. Es bastante fácil que con esta vida tan ajetreada que llevamos, a veces nos podamos olvidar de lo que realmente nos gusta y nos hace felices. Es importante que reservemos algún momento del día para hacer  aquello que realmente nos guste y nos haga felices, ello incrementará nuestros pensamientos positivos.
  • Darnos y hacer el bien a los demás. El ayudar a los demás de forma desinteresada contribuye a tener relaciones más saludables con otras personas, nos hace sentir bien y los pensamientos que tenemos son más positivos.
  • Ser agradecido. En vez de estar quejándonos de todo lo que nos fastidia, fijémonos en todo lo bueno que tenemos y seamos agradecidos con los demás, es un hábito muy saludable que cuesta poco esfuerzo y que favorece los pensamientos positivos.
  • Evitar la “quejitis”. Aunque todas las personas necesitamos desahogarnos en algún momento puntual, ya sea por algo que nos pasó, nos esté pasando actualmente o que anticipemos que nos volverá a pasar, no es buena idea que esta sea la forma habitual de afrontar las cosas que nos suceden en el día a día, ya que se malgasta mucha energía, nos cargamos de pensamientos y emociones negativas, lo cual no favorece los pensamientos positivos.
  • Evitar utilizar un lenguaje negativo de forma habitual, ya que tiene más influencia de la creemos en nuestra concepción del mundo y cómo nos sentimos. Frases tales como “esto es una mierda”, “odio ir a este trabajo”; “esto no cambiará nunca, siempre pasa lo mismo”, etc., son una muestra de este tipo de lenguaje y aunque algunas personas no le dan importancia, ya que dicen que es una forma de hablar, en realidad lo que favorece son pensamientos negativos.
  • Utilizar el sentido del humor. Aprender a reírse de uno mismo y a relativizar las cosas “serias” que a veces nos suceden, nos ayuda a ser más positivos y a flexibilizar nuestros pensamientos.
  • Pensar y decirnos frases positivas pero realistas. El pensar sobre cosas que queremos conseguir o hacer y decirnos por ejemplo: “lo voy a conseguir, con esfuerzo pero lo conseguiré”; “yo soy capaz de hacerlo y lo voy a hacer”, etc. son autoafirmaciones positivas que nos ayudan a sentirnos bien con nosotros mismos, y a conseguir lo que queremos, dándonos seguridad.

Estas ideas que os acabo de detallar por supuesto no agotan todo lo que podemos hacer para mejorar nuestros pensamientos positivos pero si que puede ser una buena muestra de ello.

Para finalizar, os dejo algunas frases inspiradoras que espero os ayuden a generar muchos pensamientos positivos en lo que queda de año y para empezar el 2018 con las pilas cargadas:

  • Una vez aceptamos nuestros límites, vamos más allá de éstos. (Albert Eisntein).
  • Puedes hacerlo, deberías hacerlo, y si eres lo suficientemente valiente como para empezar, lo harás. (Stephen King).
  • Para realizar una acción positiva hay que mantener una visión positiva. (Dalai Lama).
  • Cuanto más duramente trabajo, más suerte tengo. (Gary Player).
  • Para hacer del mundo un lugar mejor, empieza a ver el mundo como un lugar mejor. (Alan Cohen).
  • Eres capaz de mucho más de lo que estás imaginando o haciendo ahora. (Myles Munroe).
  • Debes de hacer las cosas que crees que no puedes hacer. (Eleanor Roosvelt).

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AUTOESTIMA SANA Y BIENESTAR EMOCIONAL

26-09-2017

Una forma de definir la autoestima sana es considerarla como aquella que potencia y favorece el bienestar y el buen funcionamiento psicológico, en consonancia con la definición de salud de la Organización Mundial de la Salud (1946) “Estado completo de bienestar físico, mental y social”.

Pero que es realmente la autoestima, ya que casi todos tenemos una idea de lo que para nosotros es y dado el interés de este tema, ha sido objeto de numerosas investigaciones  y publicaciones científicas. Según el Diccionario de Lengua Española (22ª edición), la autoestima es la valoración, generalmente positiva, que una persona hace de sí misma.

La autoestima es una necesidad humana profunda y poderosa, esencial para una sana adaptación, es decir, para un funcionamiento óptimo y para la autorrealización.

De todos los juicios que formulamos en la vida, no hay ninguno tan importante como el que formulamos sobre nosotros mismos.

A pesar de que creemos saber que es la autoestima, en la actualidad no existe una definición de la autoestima ampliamente compartida, no obstante comparto con todos vosotros algunos de los aspectos relevantes que nos pueden ayudar a tener una autoestima sana la cual contribuye a nuestro bienestar (1):

  • Conocernos a nosotros mismos, con nuestros déficits y también con nuestras cualidades y aspectos positivos.
  • Aceptarnos incondicionalmente, independientemente de nuestras limitaciones o logros, y de la aceptación o el rechazo que puedan brindarnos otras personas, aunque procuremos ir mejorando lo que dependa de nosotros.
  • Mantener una actitud de respeto y consideración hacia uno mismo.
  • Tener una visión del yo como potencial, considerando que somos mucho más que nuestros comportamientos y rasgos, que estamos sujetos a cambios, y que podemos aprender a dirigir esos cambios, orientándonos a desarrollar nuestras potencialidades y a alcanzar nuestras metas.
  • Relacionarnos con los demás de forma eficaz y satisfactoria.
  • Buscar activamente nuestra felicidad y bienestar, siendo capaces de demorar ciertas gratificaciones para conseguir otras mayores a más largo plazo.
  • Atender y cuidar nuestras necesidades físicas y psicológicas: nuestra salud, bienestar y desarrollo personal.

Sin duda, el tener una autoestima sana, no sólo depende de lo arriba mencionado, ya que hay algo en lo que la mayoría de especialistas están de acuerdo y es, que la forma en que somos tratados por los padres o cuidadores en la infancia, influye poderosamente en nuestra autoestima, y en que la aceptación o el rechazo de los demás puede seguir influyendo, aunque con menor intensidad, durante toda nuestra vida a través de nuestras relaciones con la pareja, los amigos, los compañeros de trabajo, etc.

Esta es una aproximación a lo que podemos considerar aspectos relevantes para tener una autoestima sana pero no agota muchos otros matices que podría desarrollar pero que dejo para otra ocasión, no obstante y como complemento a lo anterior os enumero los seis pilares de la autoestima, según Nathaniel Branden (2):, puesto que también la nutren y contribuyen a nuestro bienestar emocional:

  1. La práctica de vivir de manera consciente.
  2. La práctica de la aceptación de sí mismo.
  3. La práctica de la responsabilidad de sí mismo.
  4. La práctica de autoafirmación.
  5. La práctica de vivir con propósito.
  6. La práctica de la integridad personal.

Hay otros muchos aspectos que también nutren nuestra autoestima, como por ejemplo nuestros logros o cualidades pero mucho más importante que esto es que sean valorados por los demás, de forma que el camino seguido es el siguiente: Cualidades y logros====> Aprobación social ==> Autoestima. Es decir el nivel de autoestima en este caso depende de la aceptación interpersonal que percibimos.

Finalmente quiero destacar que si percibimos que nuestras  relaciones interpersonales son óptimas, con nuestra familia, con los compañeros de trabajo, con los amigos, la comunidad, con los más necesitados, etc.  esto nutrirá de forma positiva nuestra autoestima.

AUTOESTIMA

Referencias bibliográficas: (1) Roca E. Autoestima sana. Una visión actual basada en la investigación. ACDE Psicología. 2012. (2) Branden N. Los seis pilares de la autoestima. Paidós. 1995.

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LA PRÁCTICA DE LA ASERTIVIDAD MEJORA NUESTRO BIENESTAR

11-07-2017

En septiembre del año pasado escribí sobre la contribución de la asertividad en nuestro bienestar emocional, y baste recordar que esta importante habilidad social nos permite autoafirmarnos y defender nuestros derechos personales, de tal forma que podamos expresar nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, de forma adecuada, respetando al mismo tiempo las de los demás. Si nos expresamos y comportamos de esta forma, nuestras relaciones interpersonales mejoraran, nosotros nos sentiremos mejor con nosotros mismos, ya que seremos capaces de decir y hacer lo que realmente queremos, siendo coherentes con nosotros mismos y respetuosos con los demás.

Pero de nada nos sirve saber qué es la asertividad y para qué sirve si no la ponemos en práctica, por este motivo os voy a dejar los 10 derechos asertivos básicos, que según Manuel J. Smith, tenemos todas las personas:

1. El derecho a ser tu propio juez

Es el principal derecho asertivo, del que se derivan todos los demás. Significa que tienes derecho a tener tus propias opiniones y creencias; a evaluar tus sentimientos y tu conducta, y a aceptarlos como válidos si así te lo parecen, aunque a otros no les parezcan aceptables.

2. El derecho a elegir si nos hacemos o no responsables de los problemas de los demás.

Smith considera que si ignoramos nuestro derecho asertivo a no hacernos responsables de los problemas de otras personas, cuando así lo decidamos, los demás podrán manipularnos, presentándonos sus propios problemas como si fueran nuestros.

Una creencia irracional que nos impide ejercer este derecho es la de que no debemos decir o hacer nada que pueda herir los sentimientos de otras personas. Pero, aunque es preferible no herir a los demás y tratarlos con respecto y cortesía, es imposible y contraproducente pretender exigirte a ti mismo que nunca hieras a nadie.

Es más deseable pensar que tienes derecho a defender tus intereses y a expresar tus sentimientos, incluso si los demás se sienten ocasionalmente heridos. Lo contrario supondría mostrarte falso y negar a la otra persona la oportunidad de aprender.

Lo más racional es tratar de respetar nuestros intereses y los ajenos, buscando soluciones favorables para ambos siempre que sea posible. Pero, en ocasiones, es natural y razonable anteponer nuestras necesidades a la de los demás.

3. El derecho a elegir si queremos o no dar explicaciones.

Si te riges por tus propios juicios y valores, si eres tu propio juez, no tienes por qué sentirte obligado a dar explicaciones sobre tu comportamiento para que los demás decidan si es acertado, correcto o incorrecto, ni para intentar convencerlos de que no estás equivocado.

Por supuesto, los demás siempre tendrán la opción asertiva de decirte que no les gusta lo que haces. En ese caso, podrás optar por: no hacerles caso, buscar un acuerdo o negociación o respetar sus preferencias y modificar por completo tu comportamiento.

4. El derecho a cambiar de opinión.

Todas las personas podemos cambiar de opinión, ya que es algo natural que nuestras opiniones pueden cambiar, ya que la vida es cambiante y nuestros puntos de vista también lo son, por ello es un derecho irrenunciable.

5. Derecho a cometer errores.

El derecho asertivo a cometer errores, es algo tan humano, que sin ellos en muchas ocasiones no aprenderíamos. Este derecho asertivo implica que aunque nos podamos exigir no cometerlos, no nos vamos a culpabilizar por ello, sino que nos vamos a responsabilizar y aprender de ellos para no volver a cometerlos.

6. Derecho a decir “no lo sé”.

Dónde está escrito que tenemos que saberlo todo, es mejor preguntar con naturalidad cuando tengamos dudas,  no comprendamos algo o simplemente no sepamos nada, y decir no le sé, ya que no estamos obligados a tener respuestas para todo.

7. Derecho a no necesitar la aprobación del otro.

Este es uno de los derechos asertivos más importantes, que más satisfacción y plenitud nos puede dar. Aunque a todas las personas nos gusta agradar a los demás y nos gustaría caerles bien, es algo que resulta imposible de conseguir, de igual forma que a nosotros tampoco nos agrada y nos caen bien todas las personas. Condicionar nuestro comportamiento para que guste a los demás, es algo que puede estar en contra de nuestros valores y principios, y a no ser fieles con nosotros mismos.

8. Derecho a tomar decisiones ilógicas.

Este derecho conecta con el derecho a ser nuestro propio juez, por cuanto podemos tomar decisiones que los demás no puedan comprender o compartir, en contra de lo que la lógica pueda decir pero alineadas con nuestros valores y propio criterio; los demás también pueden ejercer su derecho asertivo a podernos manifestarnos no estar de acuerdo con las mismas.

9. Derecho a no comprender las expectativas ajenas.

Tenemos el derecho a no sentirnos obligados a adivinar lo que otros esperan o necesitan de nosotros. Saber interpretar las expectativas de los demás nos puede ser muy útil aunque es muy difícil descifrarlas, y por ello podemos cometer muchos errores.

10. El derecho a no ser perfecto.

Querer hacer las cosas lo mejor posible es positivo, no ocurre nada si no salen perfectas aunque es muy positivo tender hacia la excelencia siempre quedará un espacio para mejorar y progresar aunque no sea de forma totalmente perfecta.

Si somos capaces de ejercitar cada uno de estos derechos básicos, nos encontraremos mejor con nosotros mismos y viviremos de forma más satisfactoria y plena.

Referencias bibliográficas: Roca. E. Cómo mejorar tus habilidades sociales. ACDE Ediciones. 2007.

asertividad

Si lo deseas puedes mandar tus consultas al siguiente correo: psicopalancia@gmail.com y en menos de 24 h. te responderé personalmente. Francisco Ronda Guillem. Psicólogo Sanitario. Colegiado CV-09038.