AUTOESTIMA SANA Y BIENESTAR EMOCIONAL

26-09-2017

Una forma de definir la autoestima sana es considerarla como aquella que potencia y favorece el bienestar y el buen funcionamiento psicológico, en consonancia con la definición de salud de la Organización Mundial de la Salud (1946) «Estado completo de bienestar físico, mental y social».

Pero que es realmente la autoestima, ya que casi todos tenemos una idea de lo que para nosotros es y dado el interés de este tema, ha sido objeto de numerosas investigaciones  y publicaciones científicas. Según el Diccionario de Lengua Española (22ª edición), la autoestima es la valoración, generalmente positiva, que una persona hace de sí misma.

La autoestima es una necesidad humana profunda y poderosa, esencial para una sana adaptación, es decir, para un funcionamiento óptimo y para la autorrealización.

De todos los juicios que formulamos en la vida, no hay ninguno tan importante como el que formulamos sobre nosotros mismos.

A pesar de que creemos saber que es la autoestima, en la actualidad no existe una definición de la autoestima ampliamente compartida, no obstante comparto con todos vosotros algunos de los aspectos relevantes que nos pueden ayudar a tener una autoestima sana la cual contribuye a nuestro bienestar (1):

  • Conocernos a nosotros mismos, con nuestros déficits y también con nuestras cualidades y aspectos positivos.
  • Aceptarnos incondicionalmente, independientemente de nuestras limitaciones o logros, y de la aceptación o el rechazo que puedan brindarnos otras personas, aunque procuremos ir mejorando lo que dependa de nosotros.
  • Mantener una actitud de respeto y consideración hacia uno mismo.
  • Tener una visión del yo como potencial, considerando que somos mucho más que nuestros comportamientos y rasgos, que estamos sujetos a cambios, y que podemos aprender a dirigir esos cambios, orientándonos a desarrollar nuestras potencialidades y a alcanzar nuestras metas.
  • Relacionarnos con los demás de forma eficaz y satisfactoria.
  • Buscar activamente nuestra felicidad y bienestar, siendo capaces de demorar ciertas gratificaciones para conseguir otras mayores a más largo plazo.
  • Atender y cuidar nuestras necesidades físicas y psicológicas: nuestra salud, bienestar y desarrollo personal.

Sin duda, el tener una autoestima sana, no sólo depende de lo arriba mencionado, ya que hay algo en lo que la mayoría de especialistas están de acuerdo y es, que la forma en que somos tratados por los padres o cuidadores en la infancia, influye poderosamente en nuestra autoestima, y en que la aceptación o el rechazo de los demás puede seguir influyendo, aunque con menor intensidad, durante toda nuestra vida a través de nuestras relaciones con la pareja, los amigos, los compañeros de trabajo, etc.

Esta es una aproximación a lo que podemos considerar aspectos relevantes para tener una autoestima sana pero no agota muchos otros matices que podría desarrollar pero que dejo para otra ocasión, no obstante y como complemento a lo anterior os enumero los seis pilares de la autoestima, según Nathaniel Branden (2):, puesto que también la nutren y contribuyen a nuestro bienestar emocional:

  1. La práctica de vivir de manera consciente.
  2. La práctica de la aceptación de sí mismo.
  3. La práctica de la responsabilidad de sí mismo.
  4. La práctica de autoafirmación.
  5. La práctica de vivir con propósito.
  6. La práctica de la integridad personal.

Hay otros muchos aspectos que también nutren nuestra autoestima, como por ejemplo nuestros logros o cualidades pero mucho más importante que esto es que sean valorados por los demás, de forma que el camino seguido es el siguiente: Cualidades y logros====> Aprobación social ==> Autoestima. Es decir el nivel de autoestima en este caso depende de la aceptación interpersonal que percibimos.

Finalmente quiero destacar que si percibimos que nuestras  relaciones interpersonales son óptimas, con nuestra familia, con los compañeros de trabajo, con los amigos, la comunidad, con los más necesitados, etc.  esto nutrirá de forma positiva nuestra autoestima.

AUTOESTIMA

Referencias bibliográficas: (1) Roca E. Autoestima sana. Una visión actual basada en la investigación. ACDE Psicología. 2012. (2) Branden N. Los seis pilares de la autoestima. Paidós. 1995.

Si lo deseas puedes mandar tus consultas al siguiente correo: psicopalancia@gmail.com y en menos de 24 h. te responderé personalmente. Francisco Ronda Guillem. Psicólogo Sanitario. Colegiado CV-09038.

LA PRÁCTICA DE LA ASERTIVIDAD MEJORA NUESTRO BIENESTAR

11-07-2017

En septiembre del año pasado escribí sobre la contribución de la asertividad en nuestro bienestar emocional, y baste recordar que esta importante habilidad social nos permite autoafirmarnos y defender nuestros derechos personales, de tal forma que podamos expresar nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, de forma adecuada, respetando al mismo tiempo las de los demás. Si nos expresamos y comportamos de esta forma, nuestras relaciones interpersonales mejoraran, nosotros nos sentiremos mejor con nosotros mismos, ya que seremos capaces de decir y hacer lo que realmente queremos, siendo coherentes con nosotros mismos y respetuosos con los demás.

Pero de nada nos sirve saber qué es la asertividad y para qué sirve si no la ponemos en práctica, por este motivo os voy a dejar los 10 derechos asertivos básicos, que según Manuel J. Smith, tenemos todas las personas:

1. El derecho a ser tu propio juez

Es el principal derecho asertivo, del que se derivan todos los demás. Significa que tienes derecho a tener tus propias opiniones y creencias; a evaluar tus sentimientos y tu conducta, y a aceptarlos como válidos si así te lo parecen, aunque a otros no les parezcan aceptables.

2. El derecho a elegir si nos hacemos o no responsables de los problemas de los demás.

Smith considera que si ignoramos nuestro derecho asertivo a no hacernos responsables de los problemas de otras personas, cuando así lo decidamos, los demás podrán manipularnos, presentándonos sus propios problemas como si fueran nuestros.

Una creencia irracional que nos impide ejercer este derecho es la de que no debemos decir o hacer nada que pueda herir los sentimientos de otras personas. Pero, aunque es preferible no herir a los demás y tratarlos con respecto y cortesía, es imposible y contraproducente pretender exigirte a ti mismo que nunca hieras a nadie.

Es más deseable pensar que tienes derecho a defender tus intereses y a expresar tus sentimientos, incluso si los demás se sienten ocasionalmente heridos. Lo contrario supondría mostrarte falso y negar a la otra persona la oportunidad de aprender.

Lo más racional es tratar de respetar nuestros intereses y los ajenos, buscando soluciones favorables para ambos siempre que sea posible. Pero, en ocasiones, es natural y razonable anteponer nuestras necesidades a la de los demás.

3. El derecho a elegir si queremos o no dar explicaciones.

Si te riges por tus propios juicios y valores, si eres tu propio juez, no tienes por qué sentirte obligado a dar explicaciones sobre tu comportamiento para que los demás decidan si es acertado, correcto o incorrecto, ni para intentar convencerlos de que no estás equivocado.

Por supuesto, los demás siempre tendrán la opción asertiva de decirte que no les gusta lo que haces. En ese caso, podrás optar por: no hacerles caso, buscar un acuerdo o negociación o respetar sus preferencias y modificar por completo tu comportamiento.

4. El derecho a cambiar de opinión.

Todas las personas podemos cambiar de opinión, ya que es algo natural que nuestras opiniones pueden cambiar, ya que la vida es cambiante y nuestros puntos de vista también lo son, por ello es un derecho irrenunciable.

5. Derecho a cometer errores.

El derecho asertivo a cometer errores, es algo tan humano, que sin ellos en muchas ocasiones no aprenderíamos. Este derecho asertivo implica que aunque nos podamos exigir no cometerlos, no nos vamos a culpabilizar por ello, sino que nos vamos a responsabilizar y aprender de ellos para no volver a cometerlos.

6. Derecho a decir “no lo sé”.

Dónde está escrito que tenemos que saberlo todo, es mejor preguntar con naturalidad cuando tengamos dudas,  no comprendamos algo o simplemente no sepamos nada, y decir no le sé, ya que no estamos obligados a tener respuestas para todo.

7. Derecho a no necesitar la aprobación del otro.

Este es uno de los derechos asertivos más importantes, que más satisfacción y plenitud nos puede dar. Aunque a todas las personas nos gusta agradar a los demás y nos gustaría caerles bien, es algo que resulta imposible de conseguir, de igual forma que a nosotros tampoco nos agrada y nos caen bien todas las personas. Condicionar nuestro comportamiento para que guste a los demás, es algo que puede estar en contra de nuestros valores y principios, y a no ser fieles con nosotros mismos.

8. Derecho a tomar decisiones ilógicas.

Este derecho conecta con el derecho a ser nuestro propio juez, por cuanto podemos tomar decisiones que los demás no puedan comprender o compartir, en contra de lo que la lógica pueda decir pero alineadas con nuestros valores y propio criterio; los demás también pueden ejercer su derecho asertivo a podernos manifestarnos no estar de acuerdo con las mismas.

9. Derecho a no comprender las expectativas ajenas.

Tenemos el derecho a no sentirnos obligados a adivinar lo que otros esperan o necesitan de nosotros. Saber interpretar las expectativas de los demás nos puede ser muy útil aunque es muy difícil descifrarlas, y por ello podemos cometer muchos errores.

10. El derecho a no ser perfecto.

Querer hacer las cosas lo mejor posible es positivo, no ocurre nada si no salen perfectas aunque es muy positivo tender hacia la excelencia siempre quedará un espacio para mejorar y progresar aunque no sea de forma totalmente perfecta.

Si somos capaces de ejercitar cada uno de estos derechos básicos, nos encontraremos mejor con nosotros mismos y viviremos de forma más satisfactoria y plena.

Referencias bibliográficas: Roca. E. Cómo mejorar tus habilidades sociales. ACDE Ediciones. 2007.

asertividad

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CONTRIBUCIÓN DE LA AUTOESTIMA A NUESTRO BIENESTAR

26-10-2015

La autoestima es, según el Diccionario de la Lengua Española, la valoración generalmente positiva que una persona hace de sí misma.

El tener una autoestima saludable es mucho más ya que contribuye de forma significativa a nuestro bienestar y al buen funcionamiento psicológico e implica  (Roca, 2005):

  • Conocernos a nosotros mismos, con nuestras carencias y también con nuestras fortalezas y aspectos positivos.
  • Aceptarnos incondicionalmente, independientemente de nuestras limitaciones o de nuestros logros, del rechazo o aceptación que puedan venir de otras personas, procurando mejorar aquellas cosas que dependan de nosotros.
  • Relacionarnos con las demás personas de forma satisfactoria y eficaz.
  • Mantener una actitud de respeto y consideración positiva hacia uno mismo.
  • Tener una visión del yo como potencial, teniendo en cuenta que somos mucho más que nuestros comportamientos y rasgos, que estamos sujetos a cambios, y que podemos aprender a dirigir esos cambios, orientándolos a desarrollar nuestras mejores potencialidades.
  • Buscar activamente nuestra felicidad y bienestar, siendo capaces de demorar ciertas gratificaciones a corto plazo para conseguir otras de mayor valor a más largo plazo.
  • Atender y cuidar nuestras necesidades físicas y psicológicas: nuestra salud, bienestar y desarrollo personal.

Además el tener una autoestima saludable también favorece:

  • Un mejor estado de ánimo y estado de bienestar general.
  • Una mayor motivación y energía para conseguir metas y superar los fracasos de forma sana.
  • Es un factor de protección inespecífico. Es decir, reduce la probabilidad de sufrir problemas de carácter psicológico y social en general.

¿Qué es necesario para tener una autoestima saludable?

  • Conocernos y ser conscientes de cómo somos, aceptándonos con nuestras virtudes y nuestros defectos, intentando mejorar aquellos aspectos que dependan de nosotros.
  • Valorarnos de forma positiva.
  • Aceptar nuestros errores y fracasos como algo natural de la existencia humana, como aspectos de la vida que pueden ayudarnos a ser mejores.
  • Proponernos metas realistas y alcanzables, ya que las metas demasiado elevadas puede conllevar sentimientos de frustración. Mejor metas moderadamente elevadas que tengan un nivel de exigencia algo superior a nuestro nivel de desempeño habitual.
  • Reconocer nuestra propia valía y el mérito de ser amado y respetado por los demás.

La autoestima es un concepto complejo y con múltiples aristas por lo que lo aquí esbozado es una forma sencilla y clara de explicarla pero no agota toda la riqueza de su significado, ya que por ejemplo una autoestima muy alta no siempre mejora el rendimiento académico o los desempeños laborales y puede fomentar el narcisismo por lo que  puede ser desadaptativa. Por el contrario  una autoestima moderadamente baja puede ser adaptativa cuando por ejemplo reviste la forma de modestia o cautela.

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CONTRIBUCIÓN DE LA ASERTIVIDAD A NUESTRO BIENESTAR EMOCIONAL

13-09-2016

La asertividad podemos definirla como la capacidad que tenemos de autoafirmarnos y defender nuestros derechos personales, de tal forma que expresemos nuestros sentimientos, preferencias, necesidades y opiniones, de forma adecuada, respetando al mismo tiempo las de los demás.

Desde luego lo que no es asertividad es conseguir lo que uno quiere a cualquier coste, controlando o manipulando a los demás.

La asertividad es una parte fundamental de las habilidades sociales (HHSS), que nos ayuda a ser nosotros mismos, así como también a desarrollar nuestra autoestima y a mejorar la comunicación interpersonal, haciéndola más directa y honesta.

Según Galassi (1) la asertividad incluye tres áreas principales:

  • La autoafirmaciónque consiste básicamente en defender nuestros legítimos derechos, hacer peticiones y expresar opiniones personales.
  • La expresión de sentimientos positivos, como hacer o recibir elogios y expresar agrado o afecto.
  • La expresión de sentimientos negativosque incluye manifestar disconformidad o desagrado, en forma adecuada,  cuando esta justificado hacerlo.

Algunas de las características de las personas asertivas son (2:)

  • Se conocen a sí mismas y suelen ser conscientes de lo que sienten y de lo que desean en cada momento.
  • Se aceptan incondicionalmente, sin que ello dependa de sus logros ni de la aceptación de los demás. Por eso, cuando ganan o pierden, cuando obtienen un éxito o cuando no consiguen sus objetivos, conservan sus propio respeto y dignidad.
  • Saben comprender y manejar adecuadamente sus sentimientos y los de los demás. Por tanto, no experimentan más ansiedad de la conveniente en sus relaciones interpersonales y son capaces de afrontar serenamente los conflictos, los fracasos o los éxitos.
  • No exigen las cosas que quieren, pero tampoco se autoengañan pensando que no les importan.
  • Aceptan sus limitaciones pero, al mismo tiempo, luchan con todas sus fuerzas por realizar sus posibilidades.
  • Se mantienen fieles a sí mismas en cualquier circunstancia y se sienten responsables de su vida y de sus emociones.
  • Como tiende a conocerse y aceptarse a sí misma y a expresar lo que piensa, quiere y siente, suele dar una imagen de persona congruente y auténtica.
  • Suele expresar adecuadamente sus opiniones, deseos y sentimientos en vez de esperar a que los demás los adivinen.
  • Etc.

Por el contrario las conductas no asertivas se pueden manifestar con inhibición o agresividad.

La inhibición se manifiesta mediante un comportamiento no asertivo que se caracteriza por la sumisión, la pasividad, el retraimiento y la inclinación a adaptarse en exceso a las reglas externas o a los deseos de los demás, sin tener en consideración suficientemente los propios intereses, sentimientos, derechos, opiniones o deseos.

Las personas que se comportan de forma inhibida suelen pensar, sentir y actuar de forma inadecuada ya que, entre otras:

  • No expresan adecuadamente lo que sienten y quieren; de alguna forma esperan que los demás lo adivinen, y por ello se sienten mal cuando quieren algo y los demás no les responden.
  • No se atreven a rechazar peticiones o se sienten culpables por hacerlo.
  • Se dejan dominar por los demás porque creen que tienen razón o por temor a que se ofendan.
  • Permiten que los demás los involucren en situaciones que no son de su agrado.
  • Suelen callar o hablar con voz baja e insegura, mostrarse nerviosas y evitar el contacto ocular, mostrando así su incomodidad al relacionarse con otras personas.
  • Piensan que necesitan ser apreciadas por todos y creen que, si dejan de mostrarse sumisas, no obtendrán la aprobación de los demás, sin la cual se derrumba su frágil autoestima.
  • No se atreven a defender sus derechos porque no se respetan lo suficiente a sí mismas y tienden a creer que los derechos de los demás son más importantes que los suyos.
  • etc.

La agresividad es otra  forma de conducta no asertiva opuesta a la inhibición que se manifiesta en una falta de respeto hacia los derechos, sentimientos e intereses de los demás. Algunas características de las personas agresivas son:

  • Expresar sus emociones y opiniones de forma hostil, exigente o amenazadora.
  • No respetan lo suficiente los derechos y sentimientos de los demás.
  • Pueden mostrarse seguras de sí mismas, sinceras y directas, pero de forma inadecuada.
  • Suelen justificar su agresividad en nombre de la sinceridad y la congruencia, pensando que su comportamiento es adecuado porque son sinceras, dicen lo que piensan, etc.
  • No se sienten responsables de las consecuencias negativas que, a medio y largo plazo, tiene su comportamiento agresivo para los demás y para ellas mismas.
  • Pueden sentirse bien en el momento que se muestran hostiles, pero a medio y largo plazo obtienen consecuencias muy negativas.
  • Etc.

Al hablar de personas asertivas y  no asertivas o no-asertivas conviene aclarar que nadie lo es totalmente. Se trata de habilidades y actitudes que podemos adoptar en forma más o menos habitual y que también dependen de las situaciones o las personas con quienes nos relacionamos (podemos ser asertivos en unas situaciones pero no en otras). Sería más exacto hablar de la asertividad y de las HHSS como algo que podemos poseer en mayor o menor grado, o con mayor o menor frecuencia (2).

Cuando sientas que con demasiada frecuencia no te comportas de forma asertiva, es muy probable que tu autoestima pueda estar dañada y tu estado de ánimo también, es el momento de buscar ayuda en un profesional de tu confianza.

(1) Galassi M. Assert yourself: How to Be Your Be Own Person.  Human Sciences Press. 1977.

(2) Roca. E. Cómo mejorar tus habilidades sociales. ACDE Ediciones. 2007.

asertividad

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