TOMA DE DECISIONES Y BIENESTAR EMOCIONAL

08-10-2018

Que nuestra toma de decisiones está influida por nuestras emociones y a la vez influyen en las mismas es algo que no se puede negar, sobre todo por las consecuencias que producen en nuestra vida o en la de los demás,  ya que según hayan sido éstas producen distintos grados de bienestar o malestar, en función de las consecuencias que hayamos tenido, si éstas han sido positivas o negativas para nosotros mismos o para los demás. En muchas ocasiones no esperábamos lo que luego sucedió, porque ¿alguna vez te has puesto a reflexionar sobre las decisiones que tomaste y llegaste a la conclusión: “En que estaba pensando”, “Por qué hice eso; debí…”, “Hubiera sido mejor…”, “No pensé claramente” o “Si hubiera…”, etc? Ojalá hubiéramos anticipado las consecuencias aunque no siempre es fácil, porque a veces tenemos que tomar decisiones rápidas o las tomamos rápidamente sin necesidad y no somos capaces de calibrar lo que puede influir sobre nuestra decisión.

Con respecto a la toma de decisiones podemos decir que siempre las estamos tomando, aunque no nos demos cuenta siempre estamos tomando partido por una de las opciones posibles, y el que evitemos tomar decisiones en determinadas situaciones de incertidumbre por miedo a las consecuencias es simplemente un juego de palabras, ya que en el momento que pensamos que no estamos haciendo nada, ya estamos optando por una de las alternativas posibles, es decir ya estamos tomando la decisión de no hacer nada,  por ejemplo cuando votamos en blanco en unas elecciones, no nos decidimos por las otras opciones pero estamos tomando una decisión, votar en blanco, manifestando que ninguna de las opciones planteadas es adecuada para nosotros.

Como dice el refrán “el que calla otorga”, puede significar que cuando esto sucede no tenemos definido qué decir o no sabemos qué hacer en esa circunstancia o bien no nos interesa hablar. Si te callas o no haces nada debes asumir las consecuencias de tu inacción. No te excuses ni creas que de esta manera te salvarás de las consecuencias.

Cuando no haces nada para tomar una decisión, has optado por no decidirte por nada, es decir dejas actuar al azar y dejas en manos de los demás algunas decisiones que afectan a tu vida, las consecuencias por esa pasividad e inacción, puede provocar consecuencias mucho peores que si hubieras tomado tú mismo la decisión aunque ésta no hubiera sido las más acertada, al menos podrías aprender por las consecuencias y no responsabilizarías a los demás de algo que depende exclusivamente de ti.

Como en muchas ocasiones la toma decisiones es compleja y nos enfrentamos a problemas que no sabemos cómo solucionar, que pueden requerir cierto tiempo para ver que es lo que queremos y podemos hacer, es oportuno que sepáis que podéis utilizar una de la técnicas de  solución de problemas (D’Zurilla y Goldfried, 1971), cuyo procedimiento básico tiene los siguientes pasos:

  1. Orientación hacia el problema.
  2. Definir e identificar el problema que tenemos.
  3. Generación de alternativas, valorando los pros y contras de cada una de ellas.
  4. Toma de decisiones; elegir la opción que mejor valoración global tenga y  que pueda ayudar a solucionar nuestro problema aunque no sea de forma perfecta.
  5. Ver el resultado obtenido, nos permitirá ver si hemos resuelto el problema que teníamos o necesitamos hacer algún cambio que nos ayude o nos pueda ayudar en situaciones similares en el futuro.

Si queremos que en la toma de decisiones  nuestras emociones no desequilibren nuestro bienestar tenemos que tener en cuenta, entre otras cosas, lo siguiente:

  • Es conveniente que no hagamos una valoración exagerada de los problemas. Si nos anticipamos porque según nosotros “es mejor prevenir que curar” y nos anticipamos a buscar soluciones a un problema que todavía no existe, podemos estar sufriendo sin necesidad.
  • Tenemos que confiar en nuestra capacidad de respuesta. Que sentido tiene el creer o pretender que tenemos que estar preparados para todo, este pensamiento puede llegar a ser realmente agotador.
  • Cuando existen problemas tenemos que afrontarlos y no evitarlos, ya que dejar la solución para más adelante o no hacer frente a los mismos no suele dar buen resultado a medio o largo plazo.
  • Es conveniente no estar dándole vueltas al problema y a todas las posibles alternativas de solución, ya que genera ansiedad.
  • Es importante centrarnos en lo esencial del problema y no añadir elementos poco relevantes que nos compliquen la compresión del mismo, ya que no nos ayudarán a a solucionarlo.
  • Como dice un proverbio chino, “Si tienes un problema que no tiene solución, ¿para qué te preocupas? Y si tiene solución, ¿para qué te preocupas?

Quiero dejar claro que lo aquí esbozado no abarca todos los aspectos relacionados con la toma de decisiones y su relación con nuestro bienestar o malestar emocional, ya que hay otros aspectos que no he contemplado de las mismas como por ejemplo las elecciones arriesgadas o elecciones sin riesgo, tal como las distingue Daniel Kahneman en su libro “Pensar rápido, pensar despacio” (1) pero eso daría para otro artículo con un enfoque distinto al que he querido dar a éste.

 

(1) Referencia bibliográfica: Kahneman, Daniel. “Pensar rápido, pensar despacio”. Debate. 2012

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SELECCIÓN DE FRASES INSPIRADORAS

15-07-2018

Dado que estamos en verano, tiempo propicio para disfrutar sólos o en compañía, con la familia o con los amigos, en la playa o en la montaña, viajando, en nuestro pueblo o ciudad,  y sobre todo haciendo cosas que el resto del año no solemos hacer o las hacemos pocas veces, como puede ser el dedicar algún momento al pensamiento y la reflexión,  me he permitido haceros una pequeña selección de frases inspiradoras que espero os gusten y tengan el poder de inspiraros, motivaros y daros fuerzas en las momentos que las podáis necesitar.

  • “El secreto del bienestar no es llorar por el pasado, preocuparse por el futuro o anticipar problemas, sino vivir en el momento presente sabiamente” -Buda.
  • “El que vive en armonía consigo mismo, vive en armonía con el universo” – Marco Aurelio.
  • “Hacer lo que te gusta es libertad. Gustarte lo que haces es felicidad” – Frank Tyger.
  • “Céntrate en el viaje, no en el destino. La alegría se encuentra no en terminar una actividad sino en hacerla” – Greg Anderson.
  • “Muchas personas gastan su bienestar para ganar riqueza, y luego gastan su riqueza para ganar bienestar” -A.J. Reb Materi.
  • “Tomarse un tiempo cada día para relajarse y renovarse es esencial para vivir bien” – Judith Hanson Lasater.
  • “Tómate un descanso; un campo que ha descansado da una cosecha generosa” -Ovidio.
  • “Es una buena idea hacer algo relajante antes de tomar una decisión importante en tu vida” – Paulo Cohelo.
  • “Las almas bellas son las únicas que saben todo lo que hay de grande en la bondad” –  François Fénelon
  • “Se feliz en el momento, es suficiente. El momento presente es lo único que necesitamos, nada más ” –  La Madre Teresa de Calcuta.
  • “Para garantizar una buena salud, come ligero, respira profundamente, vive con moderación, cultiva la alegría y mantén el interés por la vida” –  William Londen.
  • La salud no es sólo la ausencia de enfermedad, sino también la armonía con uno mismo y el entorno.
  • “La forma más común en que las personas renuncian a su poder es pensar que no lo tienen” – Alice Walker, activista estadounidense.
  •  “No juzgues cada día por lo que cosechas, sino por las semillas que plantas” – Robert Louis Stevenson, escritor.
  • “Si escuchas una voz que te dice ‘No sabes pintar’, entonces, por favor, pinta y esa voz será silenciada”- Vincent van Gogh, pintor holandés.
  • “Cuando una puerta a la felicidad se cierra, otras se abren, pero a veces pasamos tanto tiempo viendo la puerta que se cerró que no notamos las que se han abierto”- Helen Keller, activista estadounidense.
  • “Si te enfocas en lo que sí tienes en la vida, siempre tendrás más. Si solo ves lo que no tienes, nada será suficiente” –  Oprah Winfrey, presentadora estadounidense.

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SUEÑO Y SALUD MENTAL

04-05-2018

El sueño es una parte muy importante de  nuestra vida, no en vano alrededor de un tercio de ella nos la pasamos durmiendo. Y si esa tercera parte es afectada, el trabajo y el ocio también se resentirán. Para vivir bien hay que dormir bien.

Tener un sueño profundo y reparador es junto con una dieta equilibrada y el ejercicio regular, uno de los tres pilares que están íntimamente relacionados con nuestro bienestar y salud mental, afectando de forma significativa en nuestro rendimiento y funcionamiento diario. Según la Organización Mundial de la Salud el 40 % de la población de los países occidentales sufre algún tipo de trastorno del sueño.

Según distintas investigaciones, dormir más o menos de lo necesario aumenta el riesgo de sufrir depresión además de otros trastornos neurológicos.

Cuando padecemos insomnio nos sentimos y mostramos malhumorados, irritables e incluso desagradables con las personas que nos rodean, sean o no familiares.

Hay muchas circunstancias por las que una persona puede tener problemas de sueño y derivar en insomnio como: precariedad laboral, estrés, problemas económicos, acoso laboral, problemas de pareja, depresión, ansiedad, trabajos nocturnos o con turnos, adicción a las nuevas tecnologías, estar quemado en el trabajo, etc.

Algunas de las cosas que podemos hacer, siempre que sea posible, para mejorar nuestro sueño son:

  • Acostarnos y levantarnos todos los días a la misma hora. Podemos tener la tentación de levantarnos más tarde los fines de semana y recuperar el déficit de sueño de la semana. Lo inteligente es respetar el horario de todos los días, con una diferencia máxima de media hora.
  • Si hacemos siesta, cuidado con ella. Está demostrado que hacer una pequeña siesta nos ayuda a recargar las pilas, siempre que no supere los 15-20 minutos, ya que a partir de los 20 minutos entramos en el sueño profundo, con el peligro de dormir más de lo que queríamos, encontrándonos amodorrados y con el efecto contrario al que queríamos conseguir, sintiéndonos faltos de energía.
  • Relájate y desconecta 1-2 horas antes de acostarte. El irnos a la cama requiere una preparación y desconexión de nuestras actividades diarias al menos una hora antes  de acostarnos y dos después de cenar o si hacemos algún tipo de ejercicio físico. Haz alguna actividad que te relaje, leer, ver una serie en TV, etc.
  • Cuidado con el móvil. Haz un uso inteligente del móvil, aprende a desconectar de él y si quieres dejarlo encendido, ponlo en un lugar cercano a tu habitación, por si recibes alguna llamada urgente. Según los expertos la luz azul que emiten los smartphones interfiere en nuestro reloj interno y hace que retrase nuestro sueño en media hora.
  • Si no puedes dormir, sal de la cama. Si te acuestas a la hora de costumbre y no te puedes dormir, empiezas a dar vueltas y pasan más de 20 minutos, lo que se  recomienda en estos casos es que te levantes de la cama, salgas de la habitación y te vayas a otro sitio donde te puedas relajar, leyendo o viendo la TV. Cuando sientas que tienes sueño de nuevo, vuelve a la cama. El permanecer en la cama largos períodos sin dormir crea una asociación entre permanecer en la cama y no poder dormir que puede derivar en insomnio.
  • Utilización de la cama. Utiliza un colchón y almohada cómoda para que nuestro descanso pueda ser más reparador y utiliza la cama sólo para dormir o hacer el amor, no para leer, trabajar o ver la TV.
  • HIGIENE DEL SUEÑO. Sugerencias a tener en cuenta si tienes problemas de sueño:
  • Evita la cafeína desde la tarde y evita el consumo de alcohol antes de irte a dormir.
  • Reduce el consumo de cigarrillos.
  • Evita hacer ejercicio en las horas próximas más cercanas al momento de irte a dormir.
  • Evita las comidas y cenas <<pesadas>> (de difícil digestión).
  • Reduce el consumo de líquidos después de cenar para evitar tener que ir al baño durante la noche y que te interrumpa el sueño. En todo caso, un vaso de leche te puede ayudar a conciliar el sueño ya que contiene triptófano.
  • Establece comportamientos rutinarios que puedan asociarse con la conducta de dormir (por ejemplo, tomar un baño caliente, beber un vaso de leche caliente, limpiarte los dientes, ponerte el pijama, etc.).
  • Cuida el ambiente de la habitación. Evita ruidos que dificulten el sueño, ten una temperatura los más agradable posible; evita que entre  luz de otra habitación, etc.
  • Evita las preocupaciones en la cama. Programa un tiempo durante el día para preocuparte, siempre a la misma hora y en el mismo lugar.
  • No tomes medicación por tu cuenta. Si tienes problemas del sueño, tienes que saber que existen tratamientos farmacológicos que funcionan pero que no se deben tomar durante mucho tiempo, consulta con tu médico. Además existen tratamientos psicológicos, como el tratamiento cognitivo conductual, que han demostrado su eficacia para tratar el insomnio.

 

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CÓMO BENEFICIA EL SENTIDO DEL HUMOR A NUESTRA SALUD

26-02-2018

El pasado día 22 de febrero falleció uno de los más grandes humoristas gráficos españoles, Antonio Fraguas de Pablo, más conocido como Forges, una gran pérdida para todos los que le estimábamos por su inteligente crítica social, tan profunda como respetuosa y tierna a la vez sobre los problemas que nos acucian en el mundo actual y que plasmaba de forma magistral a través de sus viñetas; la pérdida de un gran profesional y una buena persona no sólo por la apariencia sino también por los hechos, según los que tuvieron la suerte de estar cerca de él.

Tras la tristeza que me produjo su fallecimiento, con este artículo quiero rendirle un sentido homenaje ya que su recuerdo me inspiró para escribir sobre los beneficios del humor en nuestra salud.

Aquí de lo que quiero hablar es del sentido del humor desde un punto de vista constructivo, el que nos ayuda a tomar distancia de los problemas, que nos ayuda a relativizarlos, a poner en cuestión algunas reglas que tomamos a veces con excesiva rigidez, el que nos ayuda a reírnos de nuestras propias contradicciones y que podamos hacer reír a los demás, siempre desde el respeto que nos debemos a nosotros mismos y a los demás. Las personas con sentido del humor suelen ser personas que transmiten buena energía y emociones positivas, es decir “buen rollo”, lo cual no quiere decir que no puedan ser irónicas e incisivas, siempre desde el respeto, el diálogo y la conciliación.

Algunos de los beneficios que nos proporciona el sentido del humor son, entre otros, los siguientes:

  • Disminuye el nivel de estrés, ya que nos permite afrontar, gestionar y controlar las situaciones estresantes.
  • Incrementa el estado de ánimo, ya que aumentan las emociones positivas contrarrestando las emociones negativas.
  • Favorece la relajación, al reírnos ejercitamos y relajamos la musculatura, mejoramos la respiración y favorece las endorfinas (opiáceos naturales que se generan en el cerebro y que nos producen bienestar).
  • Mejora nuestra salud física, ya que, según muchas investigaciones, activa nuestro sistema inmunológico, incrementa la tolerancia al dolor, disminuye la presión arterial y mejora el funcionamiento del cerebro.
  • Favorece las relaciones sociales, las personas con sentido del humor consiguen transmitirlo a los demás y producen a su alrededor un efecto balsámico Se considera una habilidad social fundamental para mantener relaciones sociales más duraderas.

Después de ver algunos de los beneficios que nos proporciona el sentido del humor, sólo nos falta practicarlo más a menudo, cultivarlo, aprender a reír más, ver la parte cómica de la vida, reírnos de nosotros mismos y de los demás con respeto, además podemos hacer algunas cosas más, como por ejemplo:

  • Sonreír más menudo aunque en ocasiones no tengamos ganas; está demostrado que cuando sonreímos aunque sea de forma forzada, el cerebro no diferencia entre una sonrisa real y una falsa ya que en ambos casos se activan  los mismos músculos de la cara. De esta forma sonreír es una forma de reducir la tristeza, ya que nos puede hacer recordar situaciones o acontecimientos que nos hacen felices.
  • Ver monólogos o series de humor: es una forma entretenida de pasarlo bien y cultivar el sentido del humor, ya que observamos muchas situaciones cómicas de la vida de una forma creativa que nosotros también podemos adoptar en determinadas situaciones.
  • Realizar regularmente actividades gratificantes,  no tienen  por que ser grandes cosas, a veces basta con cantar o bailar esa canción que tanto te gusta y que sabes que te pondrá de buen humor inmediatamente.

En definitiva aprender a utilizar el sentido de humor es esencial para ayudarnos a relativizar los problemas y tomar distancia emocional con respecto a los mismos. El sentido del humor nos ayuda a soportar mejor las contrariedades de la vida, lo cual no quiere decir que tengamos que estar siempre contentos ni de que tengamos que estar riendo todo el rato y en todas las situaciones, como es normal, en la vida hay determinadas situaciones que nos producen dolor, malestar, tristeza o miedo, evidentemente el sentido del humor no va a evitar que lo pasemos mal ante determinadas situaciones pero sí que nos permitirá dar a esos momentos la importancia justa, nos ayudará a superarlos más rápidamente y con un menor coste emocional.

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CÓMO SE RELACIONA LA RELIGIOSIDAD/ESPIRITUALIDAD CON LA SALUD MENTAL Y EL BIENESTAR DE LAS PERSONAS

26-01-2018

Aunque religiosidad y espiritualidad son conceptos que comparten cualidades similares pueden significar cosas diferentes en función de las creencias de cada persona, ya que la religiosidad se entiende como una cualidad de aquellas personas que tienen un sistema de creencias y practicas religiosas en torno a una deidad o deidades y la espiritualidad puede estar conectada con la religiosidad o no, ya que para otras personas con otro sistema de creencias puede tener relación con la búsqueda de un sentido o significado a su vida, y con quererla trascender más allá de ésta.

Sea de una forma u otra, las investigaciones científicas realizadas hasta el momento, revelan una relación positiva entre la religiosidad/espiritualidad y la salud física, la salud mental y las conductas de salud. En una investigación realizada por Koening (2012), en la que llevo a cabo una revisión sistemática de 3.300 estudios cuantitativos publicados en revistas académicas entre 1872 y 2010, encontró que la mayoría de estudios realizados a nivel mundial revelaron que:

  • Existe una relación inversa entre religiosidad/espiritualidad y condiciones físicas como enfermedad coronaria, hipertensión, enfermedades cerobrovasculares, alzheimer/demencia, cáncer, síntomas somáticos y mortalidad.
  • Existe también una relación inversa entre religiosidad/espiritualidad y conductas desadaptativas que pueden impactar negativamente en la salud como el consumo de cigarrillos, abuso de sustancias, etc.
  • La religiosidad/espiritualidad se relacionó positivamente con conductas positivas que promueven la salud, como la dieta, ejercicios, funcionamiento físico, función endocrina, función inmune aumentada y auto-evaluación de salud.
  • Se encontró también una relación inversa entre la religiosidad/espiritualidad y variables que afectan negativamente la salud mental como la depresión, la ansiedad, el suicidio y los problemas sociales como delincuencia/crimen e inestabilidad matrimonial.
  • Los resultados también revelaron una relación positiva entre religiosidad/espiritualidad y variables que afectan positivamente a la salud mental como el afrontamiento a la adversidad y emociones positivas (bienestar/felicidad, esperanza, optimismo, significado y propósito, auto-estima, sentido de control, apoyo social e implicación en organizaciones sociales).
  • Dichos resultados sugieren que la mayoría de los estudios empíricos documentados concuerdan en que una alta religiosidad/espiritualidad se asocia positivamente con la salud física, salud mental y conductas que promueven la salud

Referencias:  Koening, H.G. (2012). Religion, Spirituality, and Health: The Research and Clinical Implications. International Scholarly Research Network.

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CÓMO MEJORAR LOS PENSAMIENTOS POSITIVOS PARA VIVIR MEJOR

13-12-2017

Antes de terminar el año, quiero dejaros algunas ideas de cómo podéis mejorar los pensamientos positivos, con el fin de ayudaros a incrementar vuestro bienestar.

Pero, ¿que son los pensamientos positivos?,  básicamente son un producto de nuestros procesos cognitivos que nos predisponen a que adoptemos actitudes optimistas ante las circunstancias de nuestra vida, incrementado con ello nuestra salud y bienestar.

El tener pensamientos positivos no quiere decir que nos tengamos que evadir de la realidad, sino más bien que adoptemos una actitud positiva, es decir una predisposición a focalizar nuestra atención sobre los aspectos positivos de nuestra vida y la de los demás, pero también y especialmente cuando nos enfrentemos ante  las situaciones más adversas o difíciles, que suelen generan pensamientos y emociones más negativas.

Algunos de los beneficios que propicia el tener pensamientos positivos son: nos hacen sentir mejor con nosotros mismos y los demás; disminuye el riesgo de estrés; afrontamos las dificultades con mejor predisposición y ánimo; fortalece el sistema inmune; mejoran nuestra salud, ya que repercuten en todos los ámbitos de nuestra vida; atraen sucesos exitosos, ya que es más fácil que consigamos nuestros objetivos, y al conseguirlos, aumentemos nuestro autocontrol, autoeficacia y autoestima.

¿Qué podemos hacer para incrementar nuestros pensamientos positivos?

  • Aceptar la realidad tal cual es. Acepta y disfruta de todas las cosas buenas que la vida te ofrece; de las situaciones adversas que te toque vivir, si puedes cambiar algo, porque está bajo tu control, no lo pienses, cámbialo, de lo contrario, acéptalo, no te evadas y vívelo como una experiencia de la cual también puedes aprender algo.
  • Tolerar y aceptar nuestros pensamientos negativos. Es necesario tolerar y aceptar los pensamientos negativos, ya que algunos de ellos cumplen una función adaptativa, ya que suelen acompañar a emociones como el miedo, la rabia, la tristeza, la ira etc. Lo importante es saber gestionarlos para evitar que contaminen las diferentes áreas de nuestra vida y conseguir transformarlos en pensamientos más adaptativos.
  • Tener un estilo de vida saludable. Un estilo de vida saludable contribuye a que seamos más optimistas, ya que si cuidamos nuestra salud física y mental, a través de una alimentación variada, descansando adecuadamente, haciendo ejercicio, etc., tendremos una vida más equilibrada, con más energía y vitalidad, lo cual favorece los pensamientos positivos.
  • Evitar las personas tóxicas y relacionarnos con personas positivas, ya que la positividad atrae más positividad. El pasar más tiempo con personas positivas es más práctico y saludable que pasarlo con aquellas que ven casi siempre el vaso medio vacío o que nos contaminan con su negatividad.
  • Cuidarte y resérvate tiempo para ti. Es bastante fácil que con esta vida tan ajetreada que llevamos, a veces nos podamos olvidar de lo que realmente nos gusta y nos hace felices. Es importante que reservemos algún momento del día para hacer  aquello que realmente nos guste y nos haga felices, ello incrementará nuestros pensamientos positivos.
  • Darnos y hacer el bien a los demás. El ayudar a los demás de forma desinteresada contribuye a tener relaciones más saludables con otras personas, nos hace sentir bien y los pensamientos que tenemos son más positivos.
  • Ser agradecido. En vez de estar quejándonos de todo lo que nos fastidia, fijémonos en todo lo bueno que tenemos y seamos agradecidos con los demás, es un hábito muy saludable que cuesta poco esfuerzo y que favorece los pensamientos positivos.
  • Evitar la “quejitis”. Aunque todas las personas necesitamos desahogarnos en algún momento puntual, ya sea por algo que nos pasó, nos esté pasando actualmente o que anticipemos que nos volverá a pasar, no es buena idea que esta sea la forma habitual de afrontar las cosas que nos suceden en el día a día, ya que se malgasta mucha energía, nos cargamos de pensamientos y emociones negativas, lo cual no favorece los pensamientos positivos.
  • Evitar utilizar un lenguaje negativo de forma habitual, ya que tiene más influencia de la creemos en nuestra concepción del mundo y cómo nos sentimos. Frases tales como “esto es una mierda”, “odio ir a este trabajo”; “esto no cambiará nunca, siempre pasa lo mismo”, etc., son una muestra de este tipo de lenguaje y aunque algunas personas no le dan importancia, ya que dicen que es una forma de hablar, en realidad lo que favorece son pensamientos negativos.
  • Utilizar el sentido del humor. Aprender a reírse de uno mismo y a relativizar las cosas “serias” que a veces nos suceden, nos ayuda a ser más positivos y a flexibilizar nuestros pensamientos.
  • Pensar y decirnos frases positivas pero realistas. El pensar sobre cosas que queremos conseguir o hacer y decirnos por ejemplo: “lo voy a conseguir, con esfuerzo pero lo conseguiré”; “yo soy capaz de hacerlo y lo voy a hacer”, etc. son autoafirmaciones positivas que nos ayudan a sentirnos bien con nosotros mismos, y a conseguir lo que queremos, dándonos seguridad.

Estas ideas que os acabo de detallar por supuesto no agotan todo lo que podemos hacer para mejorar nuestros pensamientos positivos pero si que puede ser una buena muestra de ello.

Para finalizar, os dejo algunas frases inspiradoras que espero os ayuden a generar muchos pensamientos positivos en lo que queda de año y para empezar el 2018 con las pilas cargadas:

  • Una vez aceptamos nuestros límites, vamos más allá de éstos. (Albert Eisntein).
  • Puedes hacerlo, deberías hacerlo, y si eres lo suficientemente valiente como para empezar, lo harás. (Stephen King).
  • Para realizar una acción positiva hay que mantener una visión positiva. (Dalai Lama).
  • Cuanto más duramente trabajo, más suerte tengo. (Gary Player).
  • Para hacer del mundo un lugar mejor, empieza a ver el mundo como un lugar mejor. (Alan Cohen).
  • Eres capaz de mucho más de lo que estás imaginando o haciendo ahora. (Myles Munroe).
  • Debes de hacer las cosas que crees que no puedes hacer. (Eleanor Roosvelt).

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CAMBIOS QUE MEJORAN NUESTRA VIDA

05-11-2017

La mayoría de personas sabemos, porque somos seres inteligentes, que podríamos mejorar nuestra vida si hiciésemos determinados cambios en nuestra forma  de pensar y de comportarnos, aunque a veces no sea fácil hacerlo, ya que seguramente obtenemos  a corto plazo algún tipo de consecuencia positiva que nos produce satisfacción, placer, recompensa o alivio de malestar, etc. pero que en ocasiones nos pueden producir problemas de salud física y/o psicológica a medio o largo plazo. Lo que resulta más difícil de entender es que sigamos comportándonos de una forma similar cuando nuestro comportamiento tiene consecuencias negativas para nosotros mismos e incluso para los demás y pueda estar afectando a varias áreas de nuestra vida.

Veamos algunos ejemplos:

  • Fumar nos pudo ayudar en su momento a relacionarnos mejor en nuestro entorno social, nos producía placer y nos calmaba o al menos eso creíamos. Sabemos, por toda la información que disponemos hoy en día,  que a largo plazo nos puede producir problemas muy graves e incluso la muerte.  Ahora el hábito de fumar ya no está mantenido sólo por el placer y la calma que sentíamos al principio sino por el malestar que sentimos si no podemos fumar, estamos atrapados en sus garras, somos adictos. Hay personas que piensan que son ellas las que controlan este hábito pero no es verdad en realidad les resulta muy difícil dejarlo.
  • Sabemos que hacer  ejercicio físico de forma habitual es beneficioso para la salud, hay información científica que así lo avala y la mayoría de las personas lo sabemos. Porque muchas personas pudiéndolo hacer no lo hace, a pesar de que sabe que es bueno para su salud. Las causas de este comportamiento pueden ser muy variadas, como las excusas que nos damos o damos a los demás: no tengo tiempo, ya estoy bastante cansado(a) con mi trabajo como para hacer ejercicio, deporte, me duele…lo que sea, etc.  o simplemente porque hay otras actividades que son más cómodas, más fáciles de hacer, no requieren esfuerzo alguno y no cansan, como por ejemplo estar sentados en el sillón toda la tarde del domingo viendo la TV, con el ordenador, la tablet, etc., es mucho menos cansado, es verdad, y en ocasiones puede ser necesario, el problema es cuando este es el comportamiento habitual, y no encontramos momento alguno para hacer algo de ejercicio.
  • Sabemos que alimentarnos de forma saludable es bueno para nuestra salud y que comer en exceso la perjudica, sin embargo en demasiadas ocasiones comemos más de lo que necesitamos y no siempre comemos de forma equilibrada. Como se explica que teniendo tanta información a nuestra disposición no la aprovechemos y comamos de forma más inteligente.
  • Sabemos que nuestros pensamientos negativos, como por ejemplo, el pensar casi siempre en lo peor, nos complica y fastidia nuestra existencia y en muchas ocasiones también la de los demás, ya que trasmitimos nuestra ansiedad y malestar. Si mi hijo, que me suele llamar todos los días a las 8 de la tarde, no me llama es porque algo malo le tiene que haber pasado, sino como se le puede olvidar.

La explicación de estos y otros comportamientos similares se explican por el hábito, es decir por ser conductas aprendidas, que hemos repetido en muchas ocasiones, lo que las convierte  de forma automática es nuestra forma de responder ante determinadas situaciones. La buena noticia es que tenemos la posibilidad de cambiar nuestros comportamientos y/o pensamientos por otros más adaptativos y que nos permitan vivir mejor. Lo podemos hacer de la siguiente manera:

  1. Identificando el pensamiento o comportamiento que nos está causando problemas, por la consecuencias que tiene para nosotros mismos y a veces también para los demás.
  2. Reconociendo que este problema nos está perjudicando actualmente en una o varias áreas de nuestra vida  y que nos puede causar problemas más graves en el futuro.
  3. Queriendo cambiar el pensamiento o comportamiento que nos está perjudicando, es decir, teniendo la firme voluntad de cambiar, ya que de lo contrario, seguiremos pensando o comportándonos de igual forma y consecuentemente obtendremos las mismas o parecidas consecuencias.
  4.  Actuando, es decir, una vez sabemos cuál es el comportamiento o pensamiento problema, sabemos cómo nos está repercutiendo en las distintas áreas de nuestra vida y tenemos la firme voluntad de cambiarlo, tenemos que pasar a la acción. Si tienes dificultades en este último paso y no sabes cómo hacerlo, busca ayuda profesional para que te puedan ayudar.

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